Concurso de pintura rápida de bodegones al aire libre en Benaocaz

Texto: Pedro Bohórquez Gutiérrez

Pintura al aire libre en Benaocaz.
Pintura al aire libre en Benaocaz.

Parte de las carreteras del Parque Natural de la Sierra de Grazalema fueron cortadas a partir de media mañana por la Diputación de Cádiz para celebrar una competición deportiva, y los ocho kilómetros que separan Ubrique de Benaocaz se convirtieron para llegar a esta última, adonde acudíamos atraídos por la celebración de un concurso de pintura rápida de bodegones al aire libre, en un rodeo de ochenta kilómetros por la carretera -por llamar de alguna de alguna forma a un camino lleno de remiendos por el que es peligroso circular a más cuarenta por hora- que lleva a Cortes de la Frontera, y de ahí, a la carretera de Ronda a Ubrique, tras atravesar Benaoján y Montejaque. Pero mereció la pena. Por el rodeo en sí, una ocasión para reencontrarnos con los amarillos ocres de los pastizales agostados, con los verdes oscuros de alcornoques y encinas, los plateados de los acebuches, los ennegrecidos de los almendros, como calcinados por la canícula de un estío prolongado, los desvaídos de las retamas, y con los grises calizos, recortados en un cielo de ese azul intenso que el otoño comienza a regalarnos por estos días. Y mereció la pena, por supuesto, por la fiesta para los sentidos que supuso asistir al desarrollo, aunque ya avanzado, del concurso. Se dieron cita pintores de todas las edades, niños, mayores, profesionales y aficionados, y compartieron con el público una común pasión por recrear la realidad y ensanchar la mirada. Una escuela al aire libre donde unos aprenden de otros y se contagia la pasión por el arte y se educa el gusto, en la que los profanos curiosos y aficionados pueden departir con pintores experimentados. Un ambiente donde el júbilo de la creación se convierte en fiesta, el estímulo de la que esta brota se expande en muchas direcciones y donde se renueva, refresca y fortalece la amistad. Allí estaban Rafael Domínguez, Bartolomé Gómez, Manuel Morgado, Cari Soto, José Luis Mancilla, José Antonio Martel -que en esta ocasión no pintó- José Manuel Benítez Ariza, Paco Rojas, Joaquín Domínguez, Antonio Agüera y otros muchos. Con su presencia y la de otros venidos de distintos puntos de la geografía andaluza animaron la jornada. Se trata de la quinta edición de este concurso de pintura al aire libre (original por ser de los pocos, o quizá el único, dedicado al bodegón) que los vecinos del barrio de San Antón de Benaocaz hacen posible, una iniciativa cien por cien popular que puede servir de ejemplo de cómo se fomenta la cultura sin intermediaciones interesadas. Con los organizadores han colaborado muchos pequeños comerciantes de la zona. Y la hospitalidad de los vecinos hizo el resto, aportando unas riquísimas migas en su punto para los artistas y el público fiel.

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