Cultivos alternativos para superar la crisis de la fresapágina(s) : 1/2 (3484 lecturas) 
PUERTO SERRANO
Daniel
Pérez La
grave pérdida de rentabilidad que ha sufrido
en las dos últimas campañas la producción
de fresa, considerado el producto estrella
de los cultivos sociales alternativos en
la Sierra de Cádiz, ha puesto en evidencia
los riesgos que conlleva cimentar todo un
proceso de desarrollo económico y social
en la bondad de un sólo producto, siempre
sometido a las arbitrariedades climatológicas
y a los designios del mercado. La localidad
de Puerto Serrano, que ya fue pionera hace
unos años en el cultivo ecológico e integrado
de fresas como medio para retener en la
comarca a una población eminentemente temporera
y que ha sufrido con especial rotundidad
el varapalo comercial del producto en la
última campaña, ha sido también la primera
en ofrecer a sus agricultores alternativas
sólidas con las que evitar los malos tragos
que acarrea el predominio de este monocultivo. Se
trata de la construcción de más de 50.000
metros cuadrados de invernaderos para la
plantación de tomates, pimientos y
berenjenas, que vienen a unirse a las 15
hectáreas de alcachofas y a la creciente
producción de sandías, melones, brócoli
y cítricos nectarinos que poco a poco se
estabiliza en el término. Esta transformación
radical del paisaje agrícola, que puede
extenderse con rapidez al resto de la Sierra
si los productos demuestran tener el margen
de rentabilidad comercial esperado, tal
y como ocurriera con la fresa, va a ser
posible gracias a la aprobación de dos proyectos
presentados (más otro todavía pendiente)
por el Ayuntamiento de Puerto Serrano a
la mesa del reparto del AEPSA, que
ha visto con bueno ojos la iniciativa a
pesar de lo poco habitual que resulta destinar
fondos del antiguo Plan de Empleo Rural
a experiencias tan novedosas. De la misma
forma, la introducción de la alcachofa en
la zona, ha partido de un convenio firmado
entre el Ayuntamiento polichero y la Diputación
de Cádiz. La principal cualidad de los
cultivos seleccionados es que están muy
poco mecanizados, con lo que resultan altamente
demandantes de mano de obra. Son, por lo
tanto, aptos para los objetivos de generación
de empleo y, a la vez, teóricamente
capaces de mantener la progresiva
reducción de la emigración temporera a Huelva,
Jaén y Córdoba que inició el cultivo de
fresa al promover en la Sierra en torno
a los 350.000 jornales al año. Además, tanto
el tomate como el pimiento y la berenjena
son productos hortícolas muy demandados
en mercados exteriores, de una rentabilidad
aceptable y fácilmente adaptables a las
condiciones de la comarca. El otro criterio
de peso que ha condicionado, y mucho, la
decisión de apostar por los invernaderos
para potenciar la diversificación de cultivos
y minimizar riesgos ha sido la posibilidad
de introducir especies hortícolas capaces
de complementar los periodos en los que
la fresa genera empleo, acabando con los
"tiempos muertos" de los jornaleros
y posibilitando que el trabajo rote de manera
continuada.
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