BENAOCAZ(12191 lecturas) 
Topónimo
árabe y clima de alta montaña

SierradeCadiz.com El
linaje moro de "Ocaz" da nombre,
al parecer, al municipio de Benaocaz, situado
en la Sierra de Cádiz a 793 metros de altitud
sobre el nivel del mar, entre las poblaciones
de Villaluenga del Rosario y Ubrique. Protegido
por la sierra del Caillo, Benaocaz ofrece
un clima de alta montaña muy sano. Tradicionalmente,
su aire se ha recomendado para las personas
con enfermedades respiratorias. No en vano,
el copatrón, San Blas, que sale en procesión
cada 3 de febrero, tiene fama de curar las
afecciones de garganta. De ahí el lema con
el que se recibe al visitante: "Benaocaz,
alta montaña, clima ideal". El trazado
urbano irregular de este pueblo, que hoy
cuenta con 632 habitantes de derecho, es
herencia de la impronta musulmana que ocupó
el lugar, al parecer, desde el siglo VIII,
a los pocos años de la llegada de los mahometanos
a la Península. El Barrio Nazarí, situado
en la zona alta del casco urbano y declarado
conjunto histórico-artístico, es una muestra
palpable, pese a su estado semiderruido,
del pasado islámico de la población. Pero
la ocupación humana en este territorio es
muy anterior, como bien ha atestiguado el
arqueólogo Luis Javier Guerrero, autor de
la Carta Arqueológica del término municipal
de Benaocaz. En este área se desarrolló
hacia el sexto milenio a.C. una importante
comunidad neolítica, practicante de actividades
agrícolas y ganaderas superadoras de la
etapa paleolítica depredadora. Entre las
innovaciones técnicas aportadas por estas
comunidades destaca la elaboración de recipientes
de cerámica, como el que se exhibe en el
Museo Arqueológico de Jerez, hallado en
la sima de la Veredilla de Benaocaz. Benaocaz
constituyó uno de los doce enclaves islámicos
del entorno de la serranía de Villaluenga
que dependían de facto de las autoridades
de Ronda, capital de la cora de Takurunna.
Tras pasar todo este territorio a manos
castellanas en 1485, Benaocaz se integró
en los dominios señoriales de la Casa de
Arcos como una más de las Siete Villas de
la Serranía de Villaluenga (junto con Archite,
Aznalmara, Cardela, Grazalema, Ubrique y
Villaluenga). Un topónimo de la zona tiene
su origen en esta época. Se dice que el
rey Fernando el Católico, durante la fase
final de la guerra de Granada, se aposentó
en un lugar cercano al actual casco de Benaocaz,
hoy conocido como el puerto de don Fernando.
De aquella visita regia deriva también,
al parecer, un célebre dicho: "En Benaocaz,
la hembra lo más". Éste hace referencia,
según la tradición, a que cuando los Reyes
Católicos acamparon cerca de Benaocaz, las
mujeres de la villa les hicieron entrega
de sus joyas, según unos, como tributo a
cambio del cual los monarcas garantizasen
el mantenimiento del status de sus habitantes;
según otros, como contribución a los gastos
de la guerra.

Junto
con su rica tradición histórica, de la que
dan testimonio los fondos del archivo municipal,
cuya documentación más antigua data del
siglo XVI, y junto con su riqueza arquitectónica
-de la que habla no sólo el Barrio Nazarí,
sino también las casas señoriales del casco
urbano (como las de la plaza del Castillo
y plaza del Ayuntamiento), Benaocaz ofrece
unos parajes espectaculares dignos de admiración.
Desde el pueblo se divisa una impresionante
panorámica de una gran parte de la provincia
de Cádiz. En días claros, desde algunos
puntos de su término municipal se llega
a divisar el peñón de Gibraltar. Por su
espectacularidad, destaca el llamado Salto
del Cabrero, cuya cota más alta mide 934
metros. Este accidente geográfico ofrece
una formación topográfica única: una falla
con dos cumbres casi gemelas de paredes
verticales de más de 80 metros de altura
y separadas por una garganta de 50 metros
de anchura. Este topónimo obedece a unas
imaginativas leyendas. Según una de ellas,
el Salto del Cabrero debe su nombre al suceso
según el cual un pastor de cabras, que huía
de un prestamista que le reclamaba el pago
de una deuda, cayó por este lugar al vacío
junto con su perseguidor. Otra leyenda dice
que un cabrero que vivía en las proximidades,
para demostrar su destreza, dio un salto
de una pared a otra sin derramar una sola
gota de leche de cabra que llevaba para
dársela a su hijo enfermo. También cuenta
la tradición que alrededor de un gran quejigo
que se yergue En todo el término benaocaceño
se suceden cortijos, aljibes (que recogen
el agua de lluvia para que no se pierda
por filtración), caleras (pozos empedrados
en los que la piedra caliza se transforma
en cal viva) y majanos (montones de piedras
dispersas por el prado para ganar terreno
para alimentar al ganado). De la historia
y las actividades económicas de los hombres
que desde la Prehistoria habitaron estos
lugares habla de manera muy didáctica el
Museo Histórico de Benaocaz.
Benaocaz,
situado a 416 kilómetros de distancia de
la capital de la provincia, tiene 70 kilómetros
cuadrados de término municipal. En esta
gran extensión se asienta uno de los cascos
urbanos más pequeños de la provincia. Sus
632 habitantes de derecho se distribuyen
casi al 50% entre hombres y mujeres. Casi
una cuarta parte de la población es menor
de 20 años y casi un 15%, mayor de 65. Cabe
destacar que Benaocaz es hoy día foco de
recepción de habitantes procedentes, en
su mayoría, de Ubrique. Este fenómeno se
traduce en el dato de que, si bien de Benaocaz
han salido 36 emigrantes, el pueblo ha recibido
64 inmigrantes. De ahí que su población
tenga un incremento relativo de 5,86. Un
hecho curioso del término de Benaocaz es
el surgimiento de toda una nueva barriada,
nacida en el pago de Tavizna, dentro de
su término, pero alejada varios kilómetros
del caso urbano. Se trata en su mayoría
de chalés de segunda residencia de personas
originarias de los municipios cercanos,
principalmente Ubrique. De ahí que los datos
del Instituto de Estadística de Andalucía
indiquen que Benaocaz, con 451 viviendas
familiares, tenga 226 viviendas secundarias. Las
dotaciones culturales y educativas de Benaocaz
son el Museo Histórico, una biblioteca,
un centro de enseñanza básica y un centro
de educación de adultos. Por otra parte,
hay un consultorio del Servicio Andaluz
de Salud, una oficina de ahorro y tres restaurantes.
Son 35 los establecimientos empresariales
registrados (uno con más de seis empleados
y 31 con menos de cinco; de otros tres no
existen datos oficiales). Hay 185 líneas
de teléfono fijo y 174 vehículos turismos.
La media de declaraciones del IRPF es de
1.649.993 pesetas. Desde el punto de
vista de la actividad del sector primario,
167 hectáreas del término se dedican al
cultivo herbáceo (20 para hortalizas y 85
para avena, entre otros cultivos) y 83 para
cultivos leñosos (naranja, principalmente).
Hay además ganadería caprina o ovina. Las
chacinas curadas en Benaocaz tienen gran
fama.
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