ALCALÁ DEL VALLE(6690 lecturas) 
Tierra
del emigrante temporero Rico
en agua, el lugar fue zona de asentamiento
humano desde época megalítica y hoy se especializa
en los productos hortícolas como el espárrago

SierradeCadiz.com De
una población de en torno a 5.250 habitantes,
Alcalá del Valle extiende su término por
45,5 km2. Situado en el extremo nororiental
de la provincia de Cádiz, en el límite con
la de Málaga, el municipio ha sido catigado
tradicionalmente por el fenómeno de la emigración
temporera, que empuja cíclicamente, en época
de plantación y cosecha, a gran número de
trabajadores del campo a desplazarse a las
zonas productoras hortofrutícolas del sur
peninsular (Huelva, Sevilla, Jaén), lo que
hace disminuir el número de habitantes en
esos períodos. No en vano un espacio importante
del núcleo urbano es la plaza del Emigrante.
Como
su propio nombre indica, se encuentra ubicado
en un valle, entre la sierras de Mollina,
el cerro de la Atalaya y el arroyo de Tomillo
al norte, el río Guadalporcún al oeste,
la serranía de Ronda al este y el término
de Setenil al sur. El estar situado en una
depresión natural surcada de arroyos permite
gozar de un clima especial, de carácter
templado. Los alcalareños hablan del "solano",
viento de levante que sopla con cierta periodicidad
y del que deriva la expresión "estar
asolanao", que alude a los efectos
psicológicos que provoca. El entorno
natural de Alcalá del Valle tiene en la
finca "Tomillos" su extensión
más emblemática. Es un terreno arbóreo situado
al norte del Parque Natural de la Sierra
de Grazalema y propicio para practicar la
acampada. Posee grandes extensiones de alcornocales
e higueras y es una zona rica en especies
endémicas. Cabe destacar también el Parque
Periurbano "Las Errizas", parcela
de una superficie aproximada de 150.625
m2, casi en su totalidad monte bajo con
pendiente hacia el Arroyo de Marchenilla.
En el término municipal existen cuevas
vírgenes y rutas ecológicas para el conocimiento
de especies endémicas, entre ellas la vertiente
oriental de la sierra de Mollina, de fácil
acceso, el curso del río Aguililla, desde
su parte oriental hasta la zona del "paso
de los leñadores", donde confluye con
el río Corbones. Dicho trayecto es
de algo más de un kilómetro. El agua
es el principal recurso natural de este
municipio. Las grandes reservas de agua
subterránea, los arroyos y la fertilidad
de la tierra son manifestaciones de esa
riqueza.
Desde el punto de vista económico,
el sector agrícola y ganadero es el más
desarrollado, junto con el pujante de la
manipulación hortícula, fundamentalmente
del espárrago. Este espárrago alcalareño
se cultiva en una tierra inmejorable para
su desarrollo. Trabajado y cuidado con esmero,
el aire puro de esta Sierra lo convierte
en un producto de gran demanda en todos
sus usos culinarios. También lo son los
embutidos serranos, que respetan maneras
únicas y tradicionales. Otros recursos son
las cooperativas de confección, los cultivos
de cereales, el olivo, las dehesas ganaderas,
etc... Cuenta la tradición que la villa
de Alcalá la fundaron 25 moros expulsados
de Setenil, tras su rendición ante los Reyes
Católicos, los cuales se asentaron como
vasallos en un lugar próximo, denominado
El Castillón, al que llamaron "Alkala".
Más tarde tras la desconfianza creada por
su fortalecimiento, fueron obligados a desplazarse
al Valle, junto a unos ricos manantiales
luego denominados Fuente Grande y Pedro
Ibañez. En 1559, ante la necesidad de hacer
frente a los gastos de guerra heredados
por Felipe II de su padre, Carlos V, Alcalá
-como otros muchos pueblos- se puso en venta.
El lugar fue adquirido por D. Hernando Valdés,
arzobispo de Sevilla e Inquisidor General,
al precio de 1.573.000 maravedíes. Antes
de un año lo cedió a D. Diego Bernuy, regidor
de Burgos, a quien se concedió el título
de mariscal de Alcalá por su ayuda a la
Corona. Después del término del sistema
señorial se inicia una lucha legal para
delimitar las tierras pertenecientes a los
señores y a los municipios. Así el pleito
iniciado en 1.763 contra el marqués de Benamejí
(heredero de D. Diego Bernuy) dio como fruto
su separación del Señorío de Benamejí aunque
no antes de realizar el pago de 47.360 reales
a los herederos de Diego Bernuy y 11.000
por quedar al amparo de la Corona. Los vecinos
celebraron la recuperación de su jurisdicción. Los
restos arqueológicos hallados en la zona
de la Fuente Grande demuestran la existencia
de un asentamiento de época romana. Ya
en la época contemporánea es famosa la sublevación
campesina del año 1903. En el transcurso
de una huelga general en apoyo de trabajadores
encarcelados por haber secundado anteriores
protestas sociales, fueron incendiados los
archivos del Ayuntamiento y los papeles
del Juzgado.
Por
lo que respecta al ámbito artístico, los
principales monumentos de Alcalá del Valle
son el Convento de Caño Santo, cenobio datado
en el siglo XVI y situado a seis kilómetros
del casco urbano; la iglesia de Santa María
del Valle, de tresnaves y edificada en los
siglos XVII-XVIII, y la Cacería, conjunto
arquitectónico que había sido destinado
a hospedaje para los participantes en las
antiguas monterías. Alcalá del Valle
también forma parte de los enclaves dolménicos
de la comarca. El conjunto de dólmenes de
Tomillo es una muestra de la riqueza megalítica
del término.
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