ZAHARA DE LA SIERRA(11611 lecturas) 
La
antigua sede señorial Una
de las estampas más bonitas de la
provincia

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Una de las más bellas estampas de la provincia de Cádiz es la
de Zahara de la Sierra vista desde la carretera que enlaza Villamartín con
Antequera. A lo lejos, la Torre del Homenaje se levanta sobre la elevación
montañosa que protege el caso urbano de este pueblo blanco. A las faldas, el
nuevo pantano. El viajero romántico inglés Richard Ford vio este núcleo,
situado en el nordeste de la pronvincia gaditana, como un "nido de águilas
moro". Precisamente de época de dominación musulmana data el origen de
este enclave. Era uno de los puntos que a lo largo de la serranía se
convirtieron en fortalezas defensivas. En la parte alta del risco los islámicos
construyeron el castillo, del que la reconstruida Torre del Homenaje es
testimonio. Zahara, cuyo nombre es de origen arábigo, fue tierra de primera línea
de frontera. Durante la llamada Reconquista sus habitantes vivieron en constante
peligro, y la plaza cayó sucesivamente en manos cristianas y musulmanas. Había
pasado a control cristiano en 1407, merced a su conquista por el infante Don
Fernando (que se hizo también con el dominio de Torre Alháquime). Se trataba
de un sólido baluarte cristiano en el extremo occidental del reino de Granada.
Tras volver a manos islámicas, la villa y su castillo fueron recobradas por los
cristianos en 1483-84, gracias a la acción del marqués de Cádiz, Rodrigo
Ponce de León, a quien los Reyes Católicos concedieron en donación como
recompensa y a perpetuidad la jurisdicción sobre la villa de Zahara y su
fortaleza.
Durante la Edad Moderna, los dominios del apellido Ponce de León, en su condición
de marqués de Cádiz, duque de Arcos y marqués de Zahara, constituyeron uno de
los más importantes señoríos establecidos en Andalucía. Zahara pertenecía
al reino de Sevilla, dentro del cual se hallaba la Casa de Arcos, cuyo
corregidor perpetuo era a mediados del siglo XVIII el propio duque de Arcos,
quien mantenía bajo su jurisdicción, entre otras plazas, las famosas cuatro
villas (Benaocaz, Villaluenga, Grazalema y Ubrique). Zahara fue, pues, sede de
la casa señorial.
La primera etapa de la historia de Zahara tras su conquista por los cristianos
está marcada por la creación dentro de su seno de la puebla de Los Algodonales
(que dio origen al actual municipio vecino de Algodonales). Este territorio señorial
dominado por Zahara se desmembró en el siglo XIX en tres términos municipales,
constituidos por los actuales de Zahara de la Sierra, Algodonales y El Gastor.
Hoy día, entre los indiscutibles atractivos de Zahara se encuentra la celebración
del Corpus Christi. En esta fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional,
los vecinos engalanan las calles y fachadas de sus casas con juncios y ramos,
dando apariencia de una vuelta a la naturaleza. Otro motivo de atracción se
relaciona con las actividades deportivas y de ocio que se pueden practicar en el
pantano, hecho no hace una década.
Entre las construcciones dignas de mención destacan, además de la Torre del
Homenaje, la Torre del Reloj, datada en el siglo XVI, la iglesia de Santa María
de la Meza, con su retablo barroco, y el Arco de la Villa. El caso antiguo
conformado por estos inmuebles fue declarado conjunto artístico en el año
1983.

Desde el punto de vista social hay que
subrayar que Zahara se vio afectada por el fenómeno de la emigración. Durante
treinta años (después de la guerra) más de 2.000 vecinos se vieron obligados
a marchar fuera en busca del sustento. Aún hoy se produce una emigración pero
ésta es de carácter temporal, fundamentalmente con destino a la Costa del Sol
y para trabajos del sector hostelero.
El término tiene una extensión de 71,3 kilómetros cuadrados, y su fisiografía
es escalonada, configurada entre los 300 metros de altitud sobre el nivel del
mar, en el norte, y los 1.100 del sur. |