Los verdaderos ilegales(2102 lecturas) 
Hoy desearía profundizar en el tema del racismo, del que sólo nos acordamos cuando "truena". Podemos estar hartos de escuchar o leer opiniones sobre el tema de los inmigrantes en los medios informativos, pero muchas personas ni así cambian su actitud intolerante hacia otras personas diferentes, sobre todo si son pobres.¿Quién es ilegal?. El que no cumple las leyes (escritas o no escritas) basadas en los derechos humanos. Así que no llamemos ilegales a las personas que sólo buscan una vida algo más digna. Para algunos antropólogos la única raza existente es la humana. Para otros, existen razas diferentes pero ninguna es superior a la otra. Pero éste es un asunto sin demasiada importancia para la reflexión de hoy. Es en la cultura de cada pueblo y en la puesta en práctica de sus valores donde hay que detenerse. En el mundo existen culturas distintas. Desde mi punto de vista, las culturas superiores son aquellas que respetan los derechos humanos. Si éstos se cumplieran no habría ningún tipo de discriminación. El racismo y la xenofobia son mayores cuando el extranjero es pobre. Parece que nos va a quitar lo poco que tenemos, que va a ocupar nuestro lugar de trabajo o que va a hacer peligrar la seguridad de nuestra familia. ¿ Y la seguridad de ellos?. Cuando el pobre, junto con algunos acomodados, lucha contra otros aún más desfavorecidos, se equivoca de raíz. El adversario es el mismo, es el que le oprime y le ha oprimido desde que el mundo existió. Pero el poder ( sobre todo el poder del dinero) deslumbra hasta a los pobres. Como decía el poeta hace muchísimo tiempo: " Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar/ al torpe hace discreto y hombre de respetar/ hace correr al cojo y al mudo hace hablar/ el que no tiene manos, dineros quiere tomar". En otro lugar dice: "...Cuanto más rico es uno, más grande es su valor/ quien no tiene dinero no es de sí señor...". Así hacemos la pelota al poderoso para que nos dé un poco de lo que le sobra, en lugar de exigirle que actúe con justicia. Siempre queremos ser superiores a otros, así nos sentimos mejor. Por otro lado, el egoísmo reinante en el mundo de la globalización ( la que sirve para el mundo rico), añade más desigualdad a este mundo tambaleante. Si el neoliberalismo nos lleva a una mayor injusticia social, habrá que plantearse otras alternativas que miren más por las personas de este mundo. ¿De dónde nos viene este odio contra el diferente más pobre?. Aunque me considero más cercano a las teorías ambientalistas en el desarrollo de la personalidad humana, " voy a tener que pensar que desde antes de nacer se fijan en nuestros genes los signos de la intolerancia", aparte del instinto natural de conservación que nos hace sentir miedo hacia lo desconocido. Pienso que si una persona no "mama" en su infancia o en su juventud unos valores de tolerancia, solidaridad y justicia social hacia el género humano, difícilmente lo hará cuando sea adulto ( aunque nunca es tarde). Es necesaria esa sensibilidad que hace ver las razones, los sentimientos y los comportamientos del otro o de la otra. Para esto, además de conocernos, de conocer la cultura de otras personas, hay que recibir una educación familiar, escolar y social en los valores que implican el respeto de los derechos humanos. Difícil tarea, cuando esta "sociedad de la hamburguesa" nos enseña lo contrario.
Luciano Lozano Muñiz |