BENAOCAZ Subida a El Cao(17070 lecturas) 
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Dificultad: media-baja
Duración aprox. 3
horas
Sin permiso.
Época:
de otoño a primavera
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Jesús
F. Rodríguez
El
Cao es una cumbre que se encuentra custodiando la localidad de Benaocaz. Tiene
1.397 m de altitud y su ascensión no es complicada. El tiempo que empleemos en
coronar la cima dependerá en gran medida de las paradas que realicemos. Estas
paradas están recomendadas por dos motivos: el primero para recuperar el
aliento cuando afrontemos las pendientes más pronunciadas y el segundo porque
sería una pena no pararse durante la caminata para admirar con calma los
paisajes tan espléndidos que nos ofrece la ruta.
Podemos realizar la ruta desde otoño a primavera, no intentándolo con mal
tiempo o si la cumbre está nevada, lo que dejaremos a los que conozcan bien el
terreno. Por lo demás ya podemos iniciar la ruta, siempre recordando las
recomendaciones que hemos dado para rutas anteriores.
Pulsa
aquí para ver el mapa de la ruta
Lo primero que debemos hacer es llegar hasta
Benaocaz y tomarnos allí un buen desayuno a primera hora de la mañana. Tras
preguntar a cualquier lugareño nos dirigiremos hasta el "coso" taurino de
la localidad, que se encuentra en la parte más alta de ésta. Una vez allí
comprobaremos que a pocos metros se encuentra una especie de campamento juvenil
y en la linde derecha de este último una angarilla que deberemos cruzar, asegurándonos
de cerrarla tras nuestro paso.
Deberemos seguir el sendero que se encuentra tras la angarilla, bien marcado, y
que, en pendiente, nos conducirá hasta un pozo. El pozo es bien visible porque
su parte alta está construida de ladrillos y que además nos resultará
demasiado elevada. Esta elevación se debe a la profundidad del pozo y el
peligro que esto conlleva para quien desee echar una ojeada (la cual deberemos
realizar con extremada prudencia).
En esta primera ascensión nos parecerá curiosa una aguja
de piedra que aparece a nuestra derecha.
Dejaremos el pozo atrás y seguiremos el sendero que ahora discurrirá por una
zona poblada de espinos. Tras pasar esta parte llegaremos a otra zona donde el
camino perece perderse por entre las piedras cortantes que emergen del suelo.
Hay que tener cuidado de no desviarse aquí, y deberemos estar atentos al
sendero, que ahora aparece marcado "en las piedras".
Pasado esto empezaremos una subida hacia la derecha, sin dejar el camino, la
cual nos dejará observar los primeros paisajes. Esta subida se caracteriza por
estar custodiada a su izquierda por enormes farallones de piedra.

La subida gira de repente a la izquierda y se
convierte en una pendiente muy pronunciada. Nuestro objetivo será ahora llegar
a lo más alto, donde encontraremos otra angarilla que deberemos cruzar y después
cerrar.
En este punto nos perecerá que el terreno se allana. Y es así hasta unos pocos
metros más allá, donde de nuevo tendremos que afrontar nuevas subidas.
Podremos ver ahora con claridad El Cao, que se divisa al final de un bosquecillo de quejigos que parece indicarnos
la dirección a seguir. Y efectivamente es así. Tendremos que ir subiendo
siempre con los quejigos a nuestra derecha y sin adentrarnos en ellos. Las
pendientes aquí son de nuevo pronunciadas y el sendero parecerá perderse, pero no nos desesperaremos pues orientándonos con la visión de la cima
nos será suficiente.
Ya casi al final llegaremos a un llano donde podremos dejar nuestras mochilas
bajo la sombra de un árbol. Ahora tendremos la cima sobre nuestras cabezas, y
para afrontarla nos dirigiremos un poco más adelante donde otro sendero bien
marcado discurre entre las rocas. Si subimos por este camino llegaremos hasta el
mismísimo punto geodésico que marca la máxima altura: 1.397 metros.
Para volver tenemos dos opciones: seguir adelante por un camino que baja desde
donde dejamos las mochilas o volver por donde hemos venido. En esta ocasión
volveremos sobre nuestros pasos, dejando la otra opción para otra ruta.

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En el último llano, donde dejamos
las mochilas, existe una sima muy profunda que evitaremos visitar si vamos con
niños. |
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