La cabra montés y la tagarnina(6100 lecturas) 
La cabra montés
La cabra montés (Capra pyrenaica) es un mamífero herbívoro muy abundante en nuestras sierras gaditanas. La variedad que habita en la comarca es la capra pyrenaica hispánica, la más común en el sur y este de España. Existen otra variedades como la Capra pyrenaica victoriae común en la Sierra de Gredos y el bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) extinguida hace muy poco y que vivía en los Pirineos. La población en la Sierra de Cádiz hace unos años llegó a ser de más de 2000 ejemplares, aunque se intenta regular por parte de la administración esa alta densidad para evitar posibles plagas como la sarna.
Hay una diferencia acusada entre el macho y la hembra (dimorfismo sexual). En cuanto al peso de un macho adulto, ronda los 50 Kg. frente a los 30 Kg. de la hembra, y la cuerna de un macho puede medir hasta 70 cm. de longitud, mientras que los de la hembra rondan los 15 cm. También destacamos el cuello musculoso, la barba, crin y manchas negras más extendidas a lo largo del sexo masculino (Ver fotografía).
Su anatomía está adaptada a lugares abruptos, ya sea en zonas montañosas o más cercanas al nivel del mar, de hecho lo mismo la encontramos a 1.500 metros en la Sierra del Pinar o Endrinal, que en La Motilla en el Parque Natural de Los Alcornocales a mucha menos altura. De todas formas en nuestra sierra las mayores densidades las hemos observado a partir de los 1000 metros de altura. En cuanto a la alimentación, no son muy escrupulosas que digamos, comiendo cualquier vegetal que se encuentre, eso sí teniendo sus preferencias en hierbas, hojas, bellotas y pastos, aunque cuando estos escasean se conforman con cortezas, ramas y tallos. En cuanto a árboles o arbustos de la zona, se le ha visto comer hojas de encina (Quercus rotundifolia), de cornicabra (Pistacia terebintus), agracejo (Phyllerea latifolia), etc... Es una especie gregaria, viéndosela en algunas zonas en rebaños de más de veinte individuos. Cuando aparece el celo en noviembre y diciembre sobre todo, aunque se puede alargar, estos grupos se hacen menos numerosos, viéndose los machos con algunas hembras y crías de años anteriores. La gestación dura algo más de 5 meses, de la cual nace una cría y a veces cuando las condiciones son buenas dos.
Al no tener prácticamente enemigos naturales, sólo el zorro y el águila real, cuya incidencia es prácticamente nula, lo que regula la población en nuestras sierras son las plagas de ácaros, por ello la administración suele tomar medidas para tener poblaciones sanas con una densidad adecuada.
La Tagarnina
La tagarnina (Scolymus hispanicus) es una planta que suele vivir más de dos años, incluso ser perenne y puede llegar a medir hasta 1 metro de altura en época de floración. Tiene pelos cortos y espinas sobre los tallos y en la parte perimetral de las hojas, dispuestas de forma radial, e incluso unas sobre otras y son atravesadas en su parte central por un nervio que tiene cierta dureza, y que es el que se utiliza en la zona para complementar ciertas comidas junto con el "cogollo" central del cual parten. A partir de las primeras aguas del otoño sus hojas descansan sobre el suelo, no destacando demasiado sobre los demás vegetales que viven a su alrededor por no levantar apenas unos centímetros del suelo, pero sí llegando a tener diámetros en terrenos ricos muy superiores a 50 cm. La floración aparece en primavera y verano, aunque en zonas de mayor altitud, hay que esperar al verano para observar sus flores. Estas plantas con sus flores amarillas son características, ya que en agosto cuando predomina el color de los pastos secos, aparecen entre ellos conservando todavía su verdor, que junto a sus flores gualdas a pleno sol, son las únicas que perduran en esas fechas, aguantando el sofocante calor estival que caracteriza la comarca.
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