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Una crónica sentimental

Por Antonio Rodríguez Carrión La identidad de un pueblo viene dada por su historia, sus costumbres, su
cultura, su habla, su trabajo, sus personajes populares, y por el carácter
de su gente. En este apartado es obligado nombrar a un reducido número de
personas que representan a otras muchas y que, por razones lógicas de
tiempo, es imposible nombrar, pero que están en la mente de todos. Por
ello, quiero dejar clara constancia de que "son todos los que están, pero
no están todos los que son". Hace unos 10.000 años el hombre apareció en el territorio de Ubrique y,
desde entonces, diversos colonizadores se han aposentado en la comarca,
como atestiguan los hallazgos de piedra pulimentada, instrumentos de la edad
de los metales, o las ruinas de Ocuri y Cardela. A destacar el heroísmo de
los ubriqueños cuando el 16 de mayo de 1.810 fue invadido por los franceses,
y que Frasquita Larrea narra en una de sus cartas: <<22 veces entraron los
franceses en Ubrique hostilmente, pues este pueblo jamás capituló. La
población toda huía a los montes, y desde la punta de estos cerros, caían
como granizo las balas sobre los enemigos, que pronto se veían forzados a
retirarse. A la voz ¡vienen los franceses!, todo se abandonaba y corrían al
monte, mujeres que parían en las veredas, hijos que llevaban en brazos a sus
padres ancianos...>>. Como símbolo, recordamos a un valiente guerrillero
ubriqueño: Zaldívar. La solera del pueblo ubriqueño también queda reflejada en sus
tradiciones: - ¿Qué decir de los añorados "medios días", en esos interminables y
lluviosos días de invierno, trabajando a destajo incluso los domingos, para
luego amanecer un lunes soleado y, a mediodía, dejar arrumbado el pañete y
la patacabra y tirar para la venta de "Las Cumbres", o para la "Viña del
moniato" donde espera el mosto, el vermú con sifón, las gaseosas del
"comandante Toro" y las sardinas en cañuela... O subir al manantial de
Ubrique el Alto, o ir a jugar un partido de fútbol en la Vega del Realejo y
ver quien paga la arroba de vino... - ¿Y el "Día de los paseos"?. Ese 2 de noviembre, "día de los difuntos",
toda la familia subiendo por "La Carzá" con cestos llenos de comida y
"macutos" fabricado con una talega con dos castañas o dos piedrecitas atadas
en las esquinas del fondo y una cuerda hasta el cuello... ¡todos a Santa
Lucía...! - ¿Y los días de lavado de ropa en el "Benafí", en el "Roezno", en Ubrique
el Alto, en el Algarrobal o en el río ...". - ¿Y los días de candelas, crujir de gamones, canciones de columpio,
festividad de San Sebastián, feria, romería, gañotes de Semana Santa,
excursión a Benaocaz por la calzada romana en la festividad de San Blas...? - ¿Y la zagalería?: casi todo el día en la calle jugando o pasando sobre
los charcos con las botas de agua (quien las tenía...). Con eternas
postillas en las rodillas, en los codos y en la barbilla cosechadas en
infinitas carreras, saltos y peleas, y continuamente renovadas... Noches de
cine en el Capitol o en el Alcázar, con "paladú" y cartuchito de pipas.
Escuela unitaria con pizarra, pizarrín, leche en polvo, dos reales en la
hucha del indio con plumas para la Santa Infancia y lista para saber quién
no había ido a misa el domingo...¿Y los redondos chicles Bazoka que se
guardaban de una vez para otra y se les daba color con puntas de lápices de
colores ...?.
Los niños, con pantalones cortos heredados de algún hermano mayor,
despeinados y caras negrillas llenas de churretes y dientes picados.
Corrían en el "Llano del Curtío" o en el "Llano de los tetos". Se tiraban
cuesta abajo por "Las Lagrimitas", correteaban por el Ubrique el Alto, por
"El Culito", "El Toleo" o por "Punta Mala". Tiraban piedras a los
pajarracos en el "Moriero de los burros", o jugaban al ché, al maquiné, a
los bolindres, a la "priola", a saltar por encimas de los canapés, al
trompo, a la lata, a la correa, o al "palique uno" (con su correspondiente
cantinela: "el uno, el otro, la yegua y el potro. Monta y cabe."). La
diversión más entretenida y emocionante era llenarse los bolsillos de chinos
y hacer batallas a pedradas entre las bandas de los diferentes barrios (los
zuritas, los celtas, los chatos, los pinitos...). ¿Quién no tiene alguna
cicatriz en la cabeza producto de alguna "chocaúra"?.
Las niñas, también negrillas y menudas, con trenzas y calcetines que apenas
subían de los tobillos. ¿A que jugaban? Al contra, a la pelota, al elástico,
a la cuerda, al látigo, a las estampitas, a los cromos, cambiar tebeos en el
cine, al tocadé... Todo ello sin olvidar la cantinela de : <¡Plón!, Detrás
de un coche - había una nena - que le picaba las castañuelas - tu ru tu
tú - salvada estás tú...).
La gastronomía: los antiguos molinos de harina proporcionando la materia
prima para el pan, los borrachos ... Un saludo muy especial para Mercedes
García Mateos, Joaquín Peña y Beatriz, la familia Román y a todos los
panaderos, confiteros y cocineros que nos endulzan y alegran la vida. El
habla: Manuel Cabello, Bartolomé Pérez Sánchez de Medina, Robustiano
del Canto, Antonio Moreno, la Asociación "Papeles de Historia", la
"Editorial Tréveris" y muchas otras personas e instituciones han estudiado
ese vocabulario tan expresivo y rico, y este habla en forma de cante tan
peculiar que tanto asombra y cautiva a los foráneos. El aislamiento geográfico de Ubrique durante siglos ha determinado la
persistencia de arcaísmos y deformaciones de algunas palabras, lo cual ha
configurado un especial vocabulario con palabras como chiburralea,
espelucao, zajornao... Bartolomé Pérez manifiesta que "el habla de Ubrique
es un dialecto andaluz occidental, en el que ceceamos, en el que decimos
"chiquiya", en el que al niño lo llamamos "zagá", y para recabar la atención
de alguien conocido lo hacemos con "quiyo" o "quiya. Como muy bien dice Antonio García Pérez "hay que estar orgulloso de nuestro
"habla" que ni mucho menos es una mala pronunciación del español-castellano.
Nosotros hablamos el español-andaluz de nuestra zona, que es tan válido como
el hablado en Madrid. Que nadie se sienta cortado al hablar en público, pues
nuestro habla es nuestra seña de identidad".
La Cultura Instituciones docentes. Hace cuarenta años, Ubrique apenas si tenía
estudiantes superiores. Actualmente gran número de doctores, licenciados y
graduados llevan la savia de Ubrique por todo el mundo. La enseñanza en Ubrique tiene un antes y un después con relación al año
1.963, en que nace el "Colegio Libre Adoptado de Ubrique", embrión del
futuro Instituto de Enseñanza Media y que permitió la democratización de la
enseñanza superior, poniéndola a disposición de los hijos de los obreros.
El enorme esfuerzo y sacrificio económico de TODO el pueblo de Ubrique, por
su engrandecimiento cultural y por un futuro mejor para los jóvenes, se ha
repetido actualmente con la Nueva Residencia de Ancianos, modelo de
solidaridad, justicia y cariño hacia nuestros mayores que tanto lucharon y
padecieron ... Aunque, insisto, el pueblo de Ubrique entero es el artífice de su revolución
cultural, es de justicia recordar a algunas de las personas que canalizaron
ese enorme esfuerzo colectivo a través de la "Comisión Pro-Instituto de
Enseñanza Media", de la "Junta Gestora" y de otras múltiples formas: D.
Manuel Cabello Janeiro, D. Prudencio Cabezas Calvo, D. Antonio Candil
Fernández, D. Francisco Collado Castillo, D. Fermín Fatou Bohórquez, D.
Carmelo Gago Vélez, D. Diego Herreros Corrales, D. Pedro Herreros Corrales,
D. Emilio Lorenzo Díez, D. Juan Mancilla Romero, D. Martín Mediavilla Vera,
D. Nicolás Moreno Sánchez, D. Antonio Pérez Rodríguez, D. Diego Reguera
Reguera, D. Rafael Rodríguez Navarro, D. Antonio Vega Román, D. Luis Vilches
Moreno... Y un recuerdo y reconocimiento muy especial para la licenciada Dª
Ana Eugenia Arenas Gómez y para los todos maestros y profesionales
ubriqueños que con su trabajo docente arrancaron el motor de la locomotora
que actualmente es la docencia en Ubrique: D. Fermín Fatou. D. Antonio
González, D. Antonio Moreno, D. Bartolomé Pérez, Dª Inés Polo... El fruto de tanto sacrificio está a la vista: más de 2.000
universitarios ha aportado Ubrique a la sociedad en los últimos 20 años.
Hoy día, Ubrique tiene 5 Colegios Públicos y uno concertado. Tres Institutos
de Enseñanza Secundaria de carácter público y un centro concertado. Un
Centro de Terapia Ocupacional ("El Curtido") y una Escuela Municipal de
Música con 8 años de edad y más de 240 alumnos matriculados en este curso.
Mención especial para el Centro de Educación de Adultos, con más de 18 años
de antigüedad, por el que han pasado más 1.400 alumnos y se han otorgado 380
títulos de Graduado Escolar, teniendo actualmente matriculado a 180
personas, la media de edad de los alumnos está entre los 55 y 60 años,
siendo la gran mayoría mujeres.
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