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PRADO DEL REY El Cabezo de Hortales, un yacimiento arqueológico estratégico de la Sierra de Cádizpágina(s) : 1/2 (5113 lecturas) 
Por Luis Javier Guerrero Misa Arqueólogo En una comarca tan compleja geológicamente como es la Sierra de Cádiz,
los
yacimientos arqueológicos más destacados son siempre aquellos que reúnen
una
serie de características naturales que los convierten, por sí mismos, en
núcleos estratégicos en casi todas las épocas, tanto prehistóricas como
históricas. Este es el caso del llamado "Cabezo de Hortales", en el actual
término de Prado del Rey. El Cabezo de Hortales es un cerro amesetado, de origen calco-arenítico,
situado a unos 470 metros sobre el nivel del mar, que domina una amplia
zona
de la vertiente del río Guadalete y de su afluente, el Majaceite. Desde su
cota más alta se pueden observar otros importantes enclaves humanos de la
Sierra de Cádiz (sobre todo la zona de Tavizna y la Sierra Alta por un
lado
y la campiña alta hacia Arcos). Es decir, controla y domina una de las
vías
de comunicación principal entre la sierra y la campiña arcense-jerezana.
Por
si fuera poco, las margas que lo circundan han producido una serie de
surgencias salitrosas que son el origen de sus famosas salinas, cuya
sistemática explotación ha sido el factor decisivo para que el cabezo haya
estado habitado desde la prehistoria. De esta forma, su estratégica y privilegiada situación geográfica, que la
hacen muy fácil de defender, la presencia abundante de agua, sus ricas
salinas (únicas en la sierra), el control económico de un importante
territorio circundante y la supremacía sobre las comunicaciones terrestres
de toda la zona, convierten a este enclave en el lugar perfecto para un
asentamiento continuado desde la Prehistoria Reciente. De hecho, en 1987 tuvimos la oportunidad de descubrir los restos de una
serie de fondos de cabaña, asociados a una industria lítica microlaminar y
a
cerámicas neolíticas (con cerámicas cardiales incluidas) que atestiguan
que
al menos desde la mitad del IV milenio antes de nuestra era ya existía una
comunidad estable en el cabezo, posiblemente vinculada ya a la explotación
de las salinas. La presencia de cerámicas cardiales en un yacimiento al
aire
libre hacen que el Cabezo de Hortales se convierta, ya sólo por este dato,
en uno de los yacimientos más importante de toda la sierra gaditana. Durante la Edad del Cobre también debió de ser ocupado, pues también se
han
recogido, en superficie, cerámicas características de esta época. Debemos
pensar que siguió siendo un importante núcleo de habitación y explotación
en
época del Bronce y que, posteriormente, en su meseta se construyó un
auténtico "oppidum" (ciudad amurallada), denominado ya como "Iptuci",
similar a los de otras ciudades ibéricas de la zona como "Ocuri" en
Ubrique
o "Saepo" en Cerro de La Botinera (Algodonales). La ciudad debió tener una
importante población púnica, con fuertes influencias semitas, como lo
demuestra que a partir del siglo II a.C., ya bajo la órbita romana,
acuñara
monedas, al principio bilingües, con un alfabeto denominado libio-fenice
por
unos historiadores o neo-arameo por otros (en todo caso con un claro
patrón
de tradición púnica en su metrología y gaditana en sus figuras.
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