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MEMORIAS DE UN DSPISTADO Los Papas que conocí Por Miguel López Salas
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Cuando pequeño, en nuestro pueblo los hombres, en general, estaban muy despegados de lo religioso, sobre todo los del bando de los perdedores de la guerra. Los “ganadores”y cargos de la administración, estaban por ley obligados a creer en Dios Corrían bajo cuerda un sinfín de chistes que reflejaba el rechazo hacia la Iglesia, que era cuasi un brazo espiritual del régimen.
Lo cierto es que aquello del Papa de Roma, lo veíamos muy lejano, porque aunque todos los caminos nos llevasen allí, la mayoría de los ubriqueños no salíamos de Las Cumbre "payá".
Cuando murió PioXII (1939-1958), nos enterábamos bien, las campanas no dejaron de sonar en varios días incluidas sus noches. Entonces la parroquia contaba con una numerosa tropa de monaguillos y su sacristán. Misas a troche y moche y por la radio y el Nodo vimos algo de todo aquello y la fumata del humo blanco, Después aquel Papa muy mayor, con cara de buenazo que se llamaba Juan XXIII y que al parecer habían puesto por no haber uno más aceptado por todos los cardenales, entonces fue como una transición, mientras qué… Pero resultó que convocó un concilio que el lo llamó de “agiornamento” de la Iglesia a los nuevos tiempos y supuso todo una revolución espiritual en el mundo católico. En dicho Concilio Vaticano II, tuvieron un papel destacado, entre otros un tal Ratzinger y Carol Woytila, que entonces pertenecían a la avanzadilla de la teología europea. Años después me enteré que muchos documentos que había leído y utilizado, en mi formación, eran de estos señores, por cierto excelentes trabajos, y muy rompedores con la religión conservadora que existía.
El bonachón de Juan XIII era muy mayor y no le dio tiempo a poner en marcha la cantidad ingente de documentos que había producido el concilio. Documentos encaminados a buscar una actualización, en todos los órdenes de la Iglesia Católica.
En 1963 muere Juan XIII y es elegido Pablo VI (1963-1978). Este hombre no era tan bromista y bonachón como su predecesor, parecía un hombre que dudaba mucho y que se atormentaba más, además padecía de próstata y pasó malos momentos. Después nos enteramos que había todo una oposición en la curia romana a seguir adelante con el Vaticano II, cosa que puede ser muy cierta, por lo que se veía de pasos adelante y otros para tras, pero algo se iba poniendo en pié.
Cuando se murió, nos vino una persona totalmente distinta (Juan Pablo I) y por lo que he leído era muy resolutiva. Temas que Pablo VI tardaba meses en decidir y otros que llevaba aparcado desde tiempo a… pues este los decidió en pocos días, asombrando a sus colaboradores. Le llamábamos la sonrisa de Dios. Estuvo 27 días en su papado y nos dejó muy buena impresión. Hay un libro de un periodista británico, que se dedico a comprobar por qué este hombre murió tan pronto, y qué intereses había para hacerlo desaparecer. La verdad a mí me impresionó la cantidad de datos que daba en el libro para demostrar que fue victima de una confabulación desde dentro y fuera del Vaticano, cosa que jamás oí, desmentir a nadie de la Iglesia, habiéndoselo yo pedido a nuestro obispo y amigo Rafael Bellido Caro. Pero sobre todo decía quienes estaban detrás.
Y quienes habían de morir después para enterrar aquello, poco después un banquero señalado en el libro, apareció ahorcado en un puente. El otro que quedaba resbaló en la cárcel con la pastilla de jabón y muerto también. Y el Cardenal Marzincus desde entonces dejó de ser responsable de las finanzas vaticanas, recluido entre sus muros no puede salir de allí por ser buscado por la INTERPOL, no se si seguirá vivo.
Cuando vi una de las películas de la saga del Padrino, la tercera o cuarta, compruebo con asombro que la tesis del periodista británico formaba parte del guión, no se si copiado o que era coincidencia o investigación.
Después nos viene un Papa joven, deportista y que por su nombre se dejaba adivinar que continuaría su mismo papel, pero no.
Creo que ha sido muy contradictorio, no se le puede negar que ha tenido detalles de ser noble y que en muchos terrenos, (también en parte por la gran cantidad de años que ha estado) ha sido muy avanzado, por ejemplo: en los derechos de los trabajadores, en la búsqueda de la paz, en la ayuda por la caída del comunismo, en el ecumenismo con las demás religiones, o sus denuncias del sistema capitalista en sus formas más injustas, así igualmente del comunismo.
Después de haber estado desde 1978 hasta 2005, que no haya avanzado nada la situación de las mujeres en la Iglesia, que en materia de sexo y sobre todo de los condones que es el único medio de lucha contra el sida, a mí me parece inhumano que se le diga a la gente que no los utilice, cuando mueren mucha gente por ello porque no se puede pretender que todos hagamos votos de castidad, que además no tiene que ver con la tradición de los primeros católicos, que no se ha avanzado nada con los sacerdotes casados, que quieren seguir ejerciendo su ministerio, como los primeros cristianos y en cambio cuando hay sacerdotes implicados en pornografía, como una redada que dieron la semana pasa, o cuando han acusado a curas católicos de abusos de menores, además del velo de silencio ¿no deja ver esto una sexualidad reprimidas de mala manera? ¿No serían más convenientes para estas personas otras formas de sacerdocio? Que además esto era lo que hacían las primeras comunidades. No que hablamos de la tradición, en no pocas ocasiones desde la edad media, olvidándonos de los mil quinientos años anteriores
Hasta en su larga agonía ha sido testimonio contradictorio, para uno positivo y lo contrario para otros. Ya dije en otro artículo que me habían quedado dos imágenes muy negativas de Juan Pablo II. La primera cuando visitó Nicaragua y al ministro de cultura Ernesto Cardenal, que además era sacerdote le estaba regañando en público por su participación en el gobierno de católicos y sandinistas, que lucho y derribo una dictadura de un ladrón asesino, que era dueño de la mitad del país, que además tenía a todo un pueblo en la más absoluta pobreza. Por lo visto les importó bastante más sus compatriotas, que a estos sí les ayudó a derribar la dictadura comunista y pasar al capitalismo, cosa que veo bien que hiciera, pero ¿por qué a los otros no?
Por qué le dio al dictador Pinochet, otro asesino convicto y confeso la comunión, con la cantidad de muertos que tiene a sus espaldas.
Tampoco recuerdo que hiciera algo contra la dictadura de Videla y el resto de los militares asesinos del pueblo argentino, que como todas las dictaduras cometieron toda clase de atrocidades, hasta robaron niños, que aun hoy siguen engañados por sus ladrones. Para más información compren en cualquier librería de Ubrique algún libro de Rafael Videla Monberg, escritor argentino, del cual me honro de ser su amigo. Parlamentario que sufrió el golpe de estado y padecieron su señora y él toda clase de vejaciones durante un año y que les salvó la vida tener una madre sueca.
En fin que con Juan Pablo II se terminó la “aventura” del sínodo y se sacaron a la calle ese tipo de religiosidad que conocí en los años 50 pero con actualizaciones.
Yo viví esas vicisitudes desde dentro de la Iglesia y en una asamblea diocesana vi y oí como todo lo más reacio a hacer cambios se ponía de acuerdo por temor a no se qué cosas o tal vez su status, y pensé que no valía la pena dedicar más horas de mi vida a tratar de hacer una iglesia del pueblo de Dios cuando desde la cúspide, parece que les interesa más otras cosas.
Como he escuchado a varios periodistas en estos días de luto:”Era un Papa que llenaba los estadios y vacía las iglesias”. Por los datos estadísticos por ahí parece que vamos y es una lastima.
De Benedicto XVI, solo conozco de él algunos documentos del Vaticano II, que eran muy avanzados en su momento. Se sabe que era un gran intelectual y que sus clases en la Universidad de Tubinga, fueron magistrales y tuvieron que incluso cobrarla entrada por que iban muchísima gente a escucharle. Después cuando Juan Pablo se lo trae como inquisidor moderno, pese al cambio de nombre ese era su papel y la verdad que muchas simpatías no levantaba. Había otro teólogo alemán llamado Hans Kïng que eran amigos y camaradas de planteamientos avanzados, pero nuestro flamante Papa por razones que no sé cuales fueron, lo suspendió de la enseñanza teológica y hasta hoy no he sabido nada de él.
Si me atengo a su trabajo último no puedo esperar mucho de él, pero cuando hay un Papa nuevo parece ser que en general quieren dejar su impronta ahí tenemos el caso más clamoroso de Juan XXIII, que lo pusieron para cubrir la vacante y en pocos años cambió toda la Iglesia, lastima que no durara más. De este tengo la esperanza que esté totalmente acertado y que sea una persona capaz de hacer avanzar la Iglesia a posiciones del Vaticano III, y yo que lo vea.
Miguel López Salas 31-5-2005. |
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