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Crónica de un escándalo anunciado Por Juan Clavero(2152 lecturas) 
A mucha gente le ha sobresaltado el escándalo urbanístico que se ha destapado en Grazalema, pero lo que no entiendo es que la alcaldesa y los dirigentes del PSOE digan que les ha cogido de sorpresa, y menos entiendo el silencio cobarde del anterior alcalde.
El PSOE, a nivel local y provincial, era plenamente consciente de las múltiples ilegalidades urbanísticas que se venían cometiendo en Grazalema y Benamahoma. Como representante de los ecologistas en el Parque Natural las puse en conocimiento del Ayuntamiento y de la Junta Rectora del Parque. A nadie se le escapó que el enorme edificio del Conjunto Residencial San Antonio (C/ Nacimiento) en Benamahoma no podía ser legal, y no lo era, pero Mateos le dio licencia. Lo mismo ocurrió con el Hotel la Puerta de la Villa, donde ya Prieto y Mateos anunciaban maneras. La licencia la solicitó Prieto como “Perito” de la empresa, el arquitecto Antonio Aguilera informó en contra porque tiene una planta de más y mucha más edificabilidad de la permitida, lo despiden y Mateos da la licencia ilegal, después contrata a Prieto y este informa que el hotel cumple las Normas Urbanísticas cuando era falso y, además, él era no podía intervenir en este expediente administrativo por ser empleado de la empresa promotora. ¡Y qué decir del Hotel Los Alamillos! Mateos no sólo no abrió expediente alguno por estas ilegalidades, sino que me amenazó a mí y a mi mujer en reiteradas ocasiones con echarme del pueblo y tirar la casa de Las Huertas. Algunos de ustedes seguro que habéis escuchado al ex alcalde proferir todo tipo de insultos contra mi familia y contra mí. Pero no consiguió callarnos. Mateos, además, nos negó a los ecologistas ver los expedientes de estas obras ilegales. Recurrimos al Defensor del Pueblo, y Chamizo mandó un duro requerimiento al Ayuntamiento por impedir el ejercicio de un derecho que tenemos todos: los expedientes son públicos y deben estar al alcance de los ciudadanos sin distinciones. Era evidente que tenía mucho que ocultar. Estos hechos se pusieron en conocimiento de miembros de la ejecutiva del PSOE. González Cabañas y Menacho lo sabían, y no hicieron nada.
En noviembre del 2003 dirigimos un escrito a Antonio Mateos relacionando los informes que Prieto estaba falsificando, y terminaba el escrito: "tenemos que recordarle que a los ciudadanos no nos corresponde la responsabilidad de interponer acciones legales para exigir el cumplimiento de la legalidad a los funcionarios o empleados públicos (demasiado hacemos notificando la existencia de dichas ilegalidades, que ustedes por otra conocen perfectamente), sino que compete a los responsables administrativos y políticos, o sea, al Secretario y a usted como Alcalde y máxima autoridad de ese Ayuntamiento. Por tanto le solicitamos que inicien las acciones legales oportunas contra el responsable de dichos informes, ya que se podría estar incurriendo en posibles delitos de prevaricación y falsificación de documentos públicos. Por último le recordamos que el Colegio de Arquitectos emitió un informe jurídico, que usted conoce, en el que se asegura que el responsable de la Oficina Técnica de ese Ayuntamiento carece de la titulación exigida para poder realizar informes urbanísticos".
La respuesta de Mateos fue la típica de los mafiosos, intentar cargarse al mensajero. Mandó una inspección de la casa de mi familia asegurando que estaba haciendo obras, cosa que sabían que era falso ¿Cómo se puede hacer obras en un pueblo pequeño sin que nadie se entere? ¿Y los camiones, los albañiles, el material de obras…? Prieto inspeccionó la casa ante numerosos testigos y no encontró obra alguna, pero volvió a falsificar el informe asegurando que había indicios de obras. La alcaldesa le abrió un expediente sancionador a Mercedes, mi mujer, y comenzó a ponerle multas mensuales de 1.479 € hasta que parara unas obras que no existían, terminando por ordenar la demolición de parte de la casa. Mercedes interpuso hasta tres demandas judiciales contra el Ayuntamiento, presentando múltiples pruebas de que en la casa no se habían hecho obras (fotos del periódico de hace unos años, un acta notarial, testigos de Benamahoma, informes de arquitectos…). En la semana que iba a verse en el juzgado este pleito, la alcaldesa archivó todos los expedientes, pero ni siquiera se dignó pedir disculpas a Mercedes por estas represalias cobardes. No deja de sorprender que la primera vez en la historia que el Ayuntamiento de Grazalema ordena la demolición de una casa sea la de la mujer del ecologista que ha denunciado las ilegalidades y la corrupción en el Ayuntamiento.
Con la llegada de Mª José Lara esperábamos un cambio en el Ayuntamiento, personalmente le advertí varias veces sobre las actuaciones de la Oficina Técnica, siempre me respondió que confiaba plenamente en Prieto. También se lo advertí a Joaquín Ramón, pero como si hablara con la pared. Después llegaron las obras de desvío del río, el bloque de la C/ Corrales y Las Parras, el de Nacimiento-La Parra en Benamahoma, el entubamiento del Descansadero… Todas denunciadas ante la alcaldesa, que no hizo nada por paralizarlas ni abrir una investigación sobre los informes de la Oficina Técnica… y estalló el escándalo.
Y ante todo esto, ¿cómo sigue asegurando la alcaldesa (Diario de Cádiz del 21 de septiembre) que "nadie había dicho nada en contra de esta persona hasta que fue destituido"? ¿Cómo que no sabía que no era arquitecto? Cuando la alcaldesa me dijo desconocer la denuncia contra el responsable de la Oficina Técnica, se la mandé por fax y correo electrónico. ¿Cómo dice que no sabía nada? En el pleno del pasado 7 de junio en Benamahoma pedí la palabra para informar de las ilegalidades cometidas por Juan Prieto. La alcaldesa quiso impedir que hablara y terminó por abandonar el salón de actos con el resto de concejales socialistas, con los gritos de fondo de Mateos que vociferaba: "¡Qué se calle!" ¡Vaya forma de entender la democracia! La oposición se quedó y tuve ocasión de entregarles documentación acreditativa de que el ex alcalde estaba plenamente al tanto de las ilegalidades que se cometían en la Oficina Técnica y, por tanto, era cómplice de las mismas ¿A cambio de qué? Todo se sabrá
El viernes 22 de septiembre me encontré en el Ayuntamiento a la alcaldesa y a los diputados del PSOE Jose Luís Blanco y María Cózar que venían a apoyarla. Blanco, de malos modos, me increpó diciendo: "¡Ya está bien, deja en paz al Ayuntamiento y a la alcaldesa! ¡Es que no tienes nada mejor que hacer! ¡Vete a La Línea o a Barbate!", acusándome de estar perjudicando a Grazalema. Que yo sepa, ni yo ni ningún ecologista hemos hecho informes falsos, ni hemos cobrado comisiones, ni hemos dado licencias ilegales, ni nos han detenido… ¿Cómo se atreve a culparnos por lo que está pasando? Le pregunté a Mª José por las referidas declaraciones asegurando que nadie había advertido de ilegalidad alguna, y me contestó que ella no hablaba de esto conmigo. Me ofrecí, al igual que he hecho en otras ocasiones por escrito y en persona, a sentarnos y revisar todas las denuncias para intentar poner orden en el urbanismo del pueblo, ni me contestó. Le enseñé a María Cózar alguno de los escritos donde se advertía al Ayuntamiento de las ilegalidades que se venían cometiendo, y le dije que cuando quisiera nos sentáramos para colaborar en solucionar la situación existente. ¿Qué hicieron? Pues hacer público un comunicado de prensa insultándome y acusándome de nuevo de que me habían abierto un expediente por construir una casa en Benamahoma ¡Qué poca vergüenza! Todos en Benamahoma saben que no he construido ninguna casa, lleva allí casi un siglo. Mentir con pleno conocimiento es algo impropio en cualquier persona, pero más de cargos políticos que representan a los ciudadanos.
Ahora González Cabañas se dedica a atacar a los ecologistas volviendo a mentir afirmando una y otra vez que ellos no sabían nada y que en este caso no hay responsabilidades políticas ¿Qué diría si esto hubiera ocurrido en un Ayuntamiento gobernado por otro partido?
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