El herrerillo común y las orquídeas (I)(4121 lecturas) 
El
Herrerillo Común 
El herrerillo común (parus caeruleus) es un ave de unos 12 cm. de longitud y unos 20 cm de envergadura. Tiene un plumaje llamativo que hace que se diferencie fácilmente de los demás
páridos, y aunque pueda parecerse al carbonero común (Parus major), su tamaño es menor. Ésta ave es sedentaria, aunque errática en otoño e invierno en busca de sustento.
Se observa en todo el parque en cualquier sitio o época, aunque prefiere zonas cercanas a arroyos con huertas, no desdeñando encinares, alcornocales, pinares e incluso zonas de sierra a gran altitud con presencia arbórea o dentro de los pueblos en parques, jardines y colegios con arbolado autóctono u ornamental.
Esta pequeña ave es muy inquieta y acrobática, moviéndose incesantemente entre las ramas y tomando posturas de todo tipo, incluso colgando de las patas boca abajo, buscando pequeñas larvas debajo de las ramas de cualquier árbol. Es curioso ver cómo levantan las plumas de la parte superior de la cabeza cuando se encuentran excitadas ante un estímulo externo. El vuelo es ondulado y normalmente lo realiza en cortas distancias. El pico es muy pequeño pero adaptado a su dieta. La parte superior de cabeza, la nuca, el dorso y la cola son de color azulado. Las partes inferiores del ave son claras, destacando el color amarillento del pecho con una línea mas o menos acusada de color negro-azulado. Las demás características se pueden observar en la fotografía aunque podemos señalar que el color de las patas es azulado. Hay que señalar que en el sexo femenino estos colores son más apagados que en los machos adultos, como en la mayoría de las aves.
La alimentación proviene sobre todo de los insectos, ya en fase adulta o en estado de larva, predominando orugas que cazan entre la corteza de las ramas y en las hojas de árboles y arbustos, siendo un gran aliado del hombre contra las plagas que pueden ocasionar estas larvas, que aunque pequeñas pueden ser muy dañinas.
Aunque es un ave inquieta, no guarda grandes distancias con respecto al ser humano; de hecho en zonas donde el hombre no la molesta, no duda en ser un ave que conviva más cerca de éste, y es incluso más noble que el gorrión común. De hecho suele ocupar cajas anideras en parques donde se respetan las aves. Se le puede ver con asiduidad en verano en cualquier charca o nacimiento, concentrándose familias enteras a beber y bañarse para combatir el calor estival a que estamos acostumbrado en la Sierra de Cádiz.
Las parejas parecen durar toda la vida, ya que a estas aves se les puede ver en invierno en pareja, lo que no ocurre con otras aves, que después de la época de cría son independientes el macho de la hembra o por el contrario forman grandes colonias. En cuanto a la reproducción, el nido es hecho por la hembra aportando gran cantidad de material como plumas, lana o musgo en un hueco de algún árbol, aunque puede utilizar huecos de muros, nidos de avión común, etc. La puesta suele tener 7- 9 huevos en la mayoría de los observados, siendo la media de 8. La incubación dura unos 13 días por la hembra, y el macho aporta el alimento que ésta necesita. Los pollos dejan en condiciones normales el nido a los 18-22 días en los observados, dependiendo de la climatología y el aporte de alimento a la nidada.
En cuanto a la voz, conviene mencionar que es característica la voz de alarma cuando se aproxima un posible enemigo. Es a partir de su salida del nido cuando es presa fácil de rapaces como el gavilán o falcónidos que habitan en la zona. Cabe repetir por último que son un gran aliado del hombre en cuanto a la gran cantidad de larvas que consumen, potenciales plagas de nuestros bosques.
Orquídeas
(I)
La Ophrys tenthredinifera es una especie de orquídea que junto a otras que veremos en próximas
ediciones puebla nuestros suelos rurales. Suele medir de 15 a 30 cm (hasta 50 cm), aunque puede variar según la exposición a que esté orientada y/o la intensidad de luz que pueda llegar a ella. Siendo mayores normalmente las expuestas a umbría o las que están en sombra la mayor parte del día. Es una especie perenne que florece de marzo a mayo, es elegante y con cierto vigor, viéndosela en distintas zonas herbosas y normalmente bajo cubierta, pero en sitios relativamente soleados. Se la puede ver incluso a gran altitud, a más de 800
msm. Sus sépalos son redondeados de color lila rosáceo, aunque se pueden ver más claros, incluso blancuzcos en otros ejemplares. En cuanto a sus pétalos, hay que decir que tienen forma triangular. Es característica su lengüeta glabra (sin pelos) en su margen inferior. En general cada elemento florístico tiene un parecido a un insecto himenóptero (abeja), que se encarga de transportar el polen que deja la flor en la parte superior del insecto. Conviene destacar que es un
especímen que se debe proteger y que se le puede observar también en primavera en el Jardín Botánico El Castillejo de El Bosque (Cádiz).
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