SIERRA DE CÁDIZ Un trazado ferroviario inacabado, convertido en sendero(3705 lecturas) 
Hace
un siglo se constituyó una sociedad promotora
del ferrocarril de Jerez a Setenil,
precedente del proyecto impulsado por la
Dictadura de Primo de Rivera
Fernando
Sígler Se
cumple ahora un siglo de la constitución
de una compañía privada que promovió la
idea de construir un trazado ferroviario
que uniera Jerez de la Frontera con la comarca
de la Sierra de Cádiz. Denominada "Sociedad
de Estudios del Ferrocarril de Jerez a Villamartín
y Setenil", se fundó en agosto de 1901,
la integraron 774 inversores que suscribieron
2.125 acciones y la presidió el marqués
de Bonanza. Era el precedente de la obra
que un cuarto de siglo después acometió
la Dictadura de Primo de Rivera. Aquel
proyecto inicial, presupuestado en 24 millones
de pesetas, se inclinó por la construcción
de un trazado de ancho normal, pero la ley
que regulaba las concesiones de obras ferroviarias,
promulgada en 1907, daba prioridad a las
vías estrechas. Este hecho y los requisitos
técnicos y financieros establecidos en posteriores
leyes sobre esta materia (de 1911 y 1912)
hicieron fracasar aquella iniciativa de
capital privado.
Fue
en 1918 cuando el Gobierno reorientó los
criterios de la política ferroviaria y,
a través del ministro de Fomento, Francisco
Cambó, asumió como obra prioritariamente
estatal la tarea de promover los nuevos
trazados de hierro de ancho normal por todo
el país. Este criterio lo asumió la Dictadura
de Primo de Rivera y sirvió de base para
la aprobación del Ferrocarril Jerez-Almargen,
de cuyo primer impulso legal se cumple este
año el 75 aniversario. Un Real Decreto de
1926 incluía oficialmente el trazado que
partía de la estación jerezana entre los
cuatro considerados más urgentes del país,
de acuerdo con un plan elaborado por el
ministro de Fomento, el conde de Guadalhorce.
Con un presupuesto de 60 millones de pesetas,
en abril se subastó el primer tramo (entre
Jerez y Arcos, de 28 kilómetros de longitud)
y en junio se adjudicó la obra al empresario
Manuel Troitiño. Un año después, en marzo
de 1927, una Real Orden adjudicaba a la
empresa "Valentín Vallhonrat"
las obras de explanación del tramo Arcos-Olvera
y las edificaciones del trayecto Jerez-Arcos.
Intervenía el capital privado, pero el Estado,
como motor, llevaba la iniciativa.
Se
materializaba así uno de los proyectos políticos
del nuevo régimen personalizado en el jerezano
Miguel Primo de Rivera en los que la gestión
de toda la obra de construcción de líneas
de hierro la asumía el Estado, según se
establecía en el primer principio del Nuevo
Régimen Ferroviario, elaborado en diciembre
de 1923 por Julián Gil Clemente, teniente
coronel de ingenieros agregado a la Ponencia
de Ferrocarriles del Directorio Militar,
y aprobado en julio de 1924. El titular
de esta Ponencia, el general Mayandía, dejó
claro en un informe de esas fechas las prioridades
que debía asumir el Estado al considerar
"de más urgente realización todo lo
relativo a las líneas de comunicación, a
fin de facilitar los transportes indispensables
para el establecimiento de toda clase de
industria". Para la Dictadura, no obstante,
el fomento de las industrias y, en concreto,
la del ferrocarril, estaba relacionado también
con la estrategia de la defensa nacional.
Así, el origen del proyectado trazado entre
Jerez y la localidad malagueña de Almargen
descansaba en "la necesidad de asegurar
una adecuada unión estratégica, con vía
normal, entre las bases navales de Cádiz
y Caretagena, mediante la construcción de
los acercamieintos de Jerez a Setenil y
Lorca a Cartagena", que ya figuraban
como preferentes desde el año 1921. El general
Mayandía proponía la construcción de un
ancho de vía normal; el ministerio de la
Guerra, por el contrario, se inclinaba por
una vía de un metro y un trazado costero.
Mayandía argumentaba que "siendo de
ancho normal las líneas que ha de enlazar
el ferrocarril Aguilas-Cartaena, normal
ha de ser también la anchura de la vía [Jerez-Setenil],
mucho más cuando ésta es la inmediata, fácil
y urgente solución. En cambio -añadía- se
ve tan remota la ejecución de la línea de
vía estrecha por la costa que no cabe sacrificar
a él la unión inmediata de las Bases Navales".
La idea de Mayandía fue la que salió adelante. En
la tramitación del expediente relativo a
la construccion del tramo Jerez-Setenil
(dentro del trazado de Jerez a Almargen
y cuyo primer capítulo fue el enlace Jerez-Arcos)
se pusieron de manifiesto los intereses
defensivos que presidieron el proyecto.
El ingeniero comandante de Algeciras admitía
"una importancia militar extraordinaria
para el Campo de Gibraltar" de esta
línea, "ya que permitiría enlazar desde
Algeciras hasta Setenil con la vía férrea
de Bobadilla a Algeciras, después de pasada
la sección de túneles de ésta última, detalle
interesantísimo -subrayaba- para casos militares
de obstrucción de aquéllos". El ingeniero
comandante de Cádiz consideraba que "la
unión de las bases navales de Cádiz y Cartagena
por medio de las líneas férreras no sólo
es conveniente sino de gran interés para
la defensa nacional", pero proponía
realizar "un estudio comparativo para
determinar si el sacrificio que el Estado
tendría que imponerse compensaría la utilidad
del acercamiento de 84 kilómetros, en cuanto
a la parte militar y de la defensa se refiere,
y si los probables rendimientos de aquellas
líneas satisfarían los gastos de construcción".
Por
fin, el comandante general de ingenieros
de la Región, en un informe de febrero de
1924, había insistido en "las deficiencias
en la unión ferroviaria de las bases navales"
para apoyar "la conveniencia para los
intereses de la defensa nacional de la construcción
de los trozos de vía férrea necesarios para
obtener con una buena utilización de la
líneas existentes la comunicación práctica
y apropiada entre las citadas bases navales
con ferrocarriles de vía ancha". Las
consideraciones de carácter estratégico-militar
dominaban, pues, en las ideas favorables
a la inversión pública en esta línea, "tanto
porque Jerez está en situación muy apropiada
con relación a la Carraca para el empalme
fuera de la acción de fuerzas navales que
hostilizaran la había de Cádiz, como por
quedar al norte del trozo de línea de Ronda
a Gaucín, donde abundan los túneles y por
lo tanto es fácil producir interrupciones,
que, aislando el Campo de Gibraltar, favorecerían
el empleo de la parte de línea Setenil-Bobadilla
para fines militares", según expresaba
el comandante general de ingenieros de la
Región. Las obras del ferrocarril Jerez-Almargen
se iniciaron el 9 de enero de 1927. Ese
día el general Primo de Rivera las inauguró
en Arcos de la Frontera. En dos años se
explanaron 110 kilómetros, se construyeron
19 túneles (el más largo, cerca de Puerto
Serrano, de 1.200 metros), varios viaductos
y puentes (el de Zaframagón, el más espectacular)
y siete estaciones, hoy fantasmas. Las obras
se paralizaron con la caída del régimen
del general jerezano. Durante el segundo
bienio republicano se retomó la iniciativa
e incluso se aprobó la reanudación de las
obras, pero las dificultades presupuestarias
impidieron la continuación de los trabajos.
La obra quedó definitivamente paralizada.
Hoy el trazado se ha reconvertido en la
Vía Verde de la Sierra, un camino para practicar
el senderismo. |