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Polémica
sobre los "luchadores por la libertad" (Julio
de 2005)
[Publicamos un artículo del profesor
universitario Alberto Pérez de Vargas, aparecido en 'Europa
Sur' de Algeciras el 21/7/2005, y las respuestas de Andrés del Río Alcántara
(secretario local de la Agrupación 'Juan
Martinez Andujar' del Partido Comunista de España de Algeciras), Luis
García Bravo (investigador de la historia de la guerrilla
antifranquista), Pedro A. García y Floren Dimas].
1) Artículo
de Alberto Pérez de Vargas: Es frecuente que a los comunistas que se han destacado precisamente
por serlo y no por ninguna otra cosa, un señalado sector de la sociedad les
adjudique el rimbombante rótulo de "luchadores por la libertad". También se
aplica el calificativo a los "maquis"; es decir, a los llamados,
interesadamente, "guerrilleros antifranquistas", aun a sabiendas; porque solo
los bobos no lo saben; que con ese nombre se conocía a un colectivo heterogéneo
entre los que abundaban los salteadores de caminos y otros especímenes de mala
especie. Sus comportamientos no eran, a veces, muy diferentes de los que tienen
los terroristas, a no ser que caigamos en la trampa de llamar así a quien
convenga en cada caso. Sin embargo, la libertad entendida desde la óptica de la
revolución proletaria no tiene nada que ver con lo que se entiende hoy por
libertad en las sociedades occidentales. Cuando en éstas se habla de libertad,
se está acudiendo a un concepto burgués. De esa concepción nace la voz
"liberal", una palabra española que ha sido asumida por todas las lenguas del
mundo tal cual se escribe en la nuestra. La Constitución de 1812 está
precisamente construida sobre los principios del liberalismo y muchos; para nada
comunistas, por cierto; murieron antes y después de su promulgación, por ella y
por lo que ella suponía para España. Tanto es así que "constitucionalista" y
"liberal" se entendían como sinónimos en el pliegue del cambio de siglo, del
XVIII al XIX. Cuando en nuestras sociedades se habla de libertad se alude
inequívocamente al concepto introducido en el pensamiento político por el
liberalismo. Pocas cosas hay más lejanas que un comunista y un liberal. El
primero ha de ser un dogmático; es decir, alguien que entiende que la verdad se
establece y se posee. Para un liberal, el comunismo es una patología porque basa
la convivencia en lo que no es más que una dictadura: la dictadura del
proletariado, como incluso se denomina el comunismo en la praxis marxista. Así
no es de extrañar el adjetivo "democrático" que el socialismo añade a su
definición cuando podría haber dudas acerca del significado del término
"socialista". No hace mucho tiempo que el marxismo ha desaparecido de las
referencias de los partidos socialistas europeos, en cambio éstos gustan de
hacer mención al liberalismo cuando las circunstancias lo aconsejan. Y ha
desaparecido porque, en el fondo, socialismo y democracia -democracia burguesa
porque, en la práctica, no hay otra- son expresiones antagónicas. El socialismo
-democrático- es una descentralización del liberalismo en la que la cesión
ideológica se compensa con importantes correctivos sociales y con un
intervencionismo de Estado que lo acerca a sus viejos y ya obsoletos orígenes.
De modo que lo de "luchadores por la libertad" aplicado a los viejos
comunistas sin otras consideraciones, es un tópico, como tantos otros,
infundado. Hay que reconocer, no obstante, que da resultado y lo da porque la
mayoría de la gente se acostumbra de oído a los dichos y no se molesta en formar
su propio criterio. La izquierda siempre fue una maestra del tópico y una
habilísima manipuladora del lenguaje. De ella aprenderían los nacionalismos para
adaptar la Historia a sus pareceres ideológicos". Alberto
Pérez de Vargas (alpedeva@bio.ucm.es).
2)
Respuesta de
Andrés del Río Alcántara
(secretario local de la Agrupación 'Juan
Martinez Andujar' del Partido Comunista de España de Algeciras): "Sr. Perez de Vargas: He leído con interés el artículo
publicado en Europa Sur de día 21 de julio en referencia al, según usted, mal
uso que se hace de la expresión "Luchadores por la libertad" en alusión a los
comunistas. Sobre el mismo me gustaria decirle algunas cuestiones que creo
que usted por su condición de catedratico debe de saber y que al parecer
usted no ha tenido en cuenta a la hora de redactar su articulo. La
primera cuestión que tendriamos que tener en cuenta es que la condición
de
luchador por la libertad puede ser independiente de la militancia politica en
determinado partido politico, es mas, en España durante los largos años
del
franquismo, no solo lucharon por la libertad que le permite a usted
escribir articulos de opinión sin ningun tipo de censura los comunistas, sino
tambien los anarquistas, algunos socialistas y algún arrepentido del regimen.
Lo que si es cierto que el unico partido que estuvo organizado tanto en el
interior como en el exterior fue el Partido Comunista de España, quien dedico
sus mejores activos humanos en recuperar para España la libertad y la
democracia. Posiblemente a usted le parezca raro esta última afirmación,
pero para hablar de las posiciones historicas hay que saber de las posturas y
desiciones tomadas por los organos de dirección politica de los partidos en
cada momento. En este sentido el Comite Central del Partido Comunista de
España decidio en el año 1957 practicar la politica de reconciliación
nacional, es decir, apostar por la unidad de todos los españoles,
independientemente del bando en que estuvieran en la guerra civil, con el
unico objetivo de traer a España la democracia, entendiendo como democracia,
el sistema politico imperante en occidente, es decir, desde 1957 el Partido
Comunista de España no habla de traer a España la Revolución Socialista. Pero
es más, usted tiene que saber que durante la contienda civil, en el bando
republicano habia dos posturas, una, apoyada por Anarquistas y, curiosamente,
el sector de Largo Caballero del PSOE de hacer la revolución a la vez que la
guerra, la otra postura apoyada por republicanos, socialista del sector de
Prieto y Negrin, y los comunistas que daban prioridad a asentar un regimen
democratico republicano para evitar el triunfo en España del
Fascismo. También habla usted del maquis, sobre eso tendríamos que decir
que el maquis se organiza en Francia con militantes del Partido Comunista de
España, siendo su objetivo fundamental el combatir al Fascismo Europeo, no el
de hacer la Revolución Socilista. Por tanto, Sr. Perez de Vargas, y en
referencia a los luchadores por la libertad, me permitira usted que podamos
llamar asi a aquella persona que lucho, combatió y en algunos casos murió en
defensa de la libertad y contra el Fascismo. Sobre otro apartado de su
articulo dice Usted, que en el maquis habia contrabandistas, salteadores,
bandoleros y terroristas, a este termino me referire despues, le ha faltado
ha usted decir que tambien habia Guardias Civiles, quienes disfrazados de
maquis se dedicaban a hacer los mayores crimenes posibles para que la gente
cogiera miedo a los guerrilleros y no confratecnizaran con ellos, estos eran
conocidos como la contrapartida. Sobre el término terrorista tendriamos
que empezar por aclarar qué es un terrorista. ¿Es terrorista quien desde su
puesto de mando en un helicóptero dispara un misil y mata a mujeres y niños
inocentes? ¿Es terrorista quien manda bombardear una población civil causando
miles de muertos? ¿Es terrorista quien ordena invadir un pais, causando miles
de muertos con el unico objetivo de acaparar las mayores fuentes de
producción energéticas? ¿Eran terroritas los héroes
de la independencia
española que emboscaban a las tropas francesa, causándoles daños
irreparables? ¿Era terrorista Viriato, que esperaba a que las legiones
romanas pasaran por desfiladeros para dejar caer sobre ellos cientos de
piedras? ¿O sólamente es terrorista quien se levanta contra el
orden
establecido? ¿O solamente es terrorista quien no lucha por los mismos
valores
por los que luchamos otros?. En su artículo también habla usted del
concepto de libertad, haciendo alusión a que los únicos que luchan por la
libertad son los liberales, y aquí le manifiesto mi postura de que para que
haya verdadera libertad tiene que haber primero igualdad, que como usted
sabra es uno de los principales pilares del pensamiento marxista. Sin
igualdad, la libertad no existe y está siempre en poder del poderoso, del
dominante, quien compra a su antojo la libertad de los demas. Para
finalizar, decirle que me siento orgullo de conocer a muchas personas que han
dado su vida luchando contra la dictadura mientras los muchos democratas de
toda la vida se enriquecian y hacian carreras a la sombra del Fascismo. Sin
más, pidiéndole disculpas por lo extenso del escrito, se despide sin
ningún tipo de acritud, Andrés del Río Alcántara.
3) Respuesta de Luis García
Bravo (investigador de la historia de la guerrilla antifranquista): "Sr. Pérez
de Vargas, al parecer todos los años en la estación de
el calor le toca escribir algún artículo contra los
comunistas y en especial contra los guerrilleros antifascistas. Yo lo
atribuyo a que según dicen los doctores en medicina las
calores irritan el estado de los nervios y se suele pagar con lo
primero que tenemos más a mano o con lo que más
odiamos, y para usted son los comunistas y los guerrilleros. “Luchadores por la
libertad”. Todos aquellos hombres y mujeres que de una forma u otra
tuvieron que seguir luchando no solo durante los años de
guerra si no también en una de las posguerras más
crueles y largas que se conocen, porque un general rebelde les
arrebató la libertad y la Republica, se llamaban y se les
seguirá llamando luchadores por la libertad, a pesar de los
pesares. De la forma que
usted habla y compara a los comunistas yo creo que por razones obvias
le deberán contestar los secretarios comarcales y locales del
Partido Comunista, pero solo me voy a permitir una libertad como
comunista. Usted desconoce totalmente la historia no sólo de
los comunistas sino de los anarquistas, socialista y sindicalistas de
esta comarca y su provincia. Le aseguro que si supiera la importancia
de las personas que hasta el año 1945 intentaron con un
talante quizás adelantado a su tiempo luchar por la libertad
podría cambiar algo la forma de pensar sobre los luchadores
por la libertad y los comunistas. Pero sí
quiero aclararle algo en lo concerniente a quienes usted tan a la
ligera califica de salteadores de caminos. Usted debe desconocer que
el 16 de mayo del año 2001, quienes usted llama salteadores de
caminos y Franco calificó de bandoleros, desde ese 16 de mayo
y para siempre, los guerrilleros antifranquistas, están
situados en la historia donde les corresponde, por su voz, por su
palabra , por sus hechos y por el reconocimiento pleno del Congreso. Cuando les llama
maquis, tampoco es correcto. Muchos de ellos es verdad que lucharon
en Francia con el Maquis junto a otros muchos compañeros
republicanos, en la resistencia francesa, pero eso fue en Francia.
Tanto quienes cruzaron el Valle de Arán como los que
decidieron quedar en España en los montes luchando contra el
régimen se llamaban y llamarán guerrilleros
antifascistas, a pesar de lo que usted opine. La guerrilla en
la provincia de Cádiz y Serranía de Ronda estuvo
formada por hombres que pertenecían a la CNT, Partido
Comunista y Partido Socialista. Tenían sus contactos con los
comités locales y provinciales de sus partidos, con cuyo total
apoyo contaban. Le puedo asegurar
que el movimiento de la guerrilla en esta nuestra zona fue tan
importante que se sorprendería de que hubiese tantas personas
involucradas con la causa de una forma u otra; le parecería
imposible, y cuando se habla de estos hombres y mujeres habría
que hacerlo con más información. Quienes estaban
huidos en la sierra no lo hacían por su voluntad; fue a causa
de una guerra, y las guerras no las apoya nadie que crea en la
libertad. Por eso no se deben mezclar los desmanes de unos cuantos
con lo que significó la lucha de la guerrilla. Nadie que se
considere de izquierda puede estar de acuerdo con los abusos ni con
las muertes ni con las guerra, pero la guerrilla no fue eso ni lo que
algunos han tratado de vender a los cuidadanos. Quienes estamos
investigando sobre la guerrilla sabemos que no fue así. Sería
bueno, pues, que antes de hablar de asaltadores de caminos y de
bandoleros nos documentemos. Por ejemplo, Sr. Pérez de Vargas,
debería usted repasar si lo conoce, y si no infórmarse,
de aquellos cuatros guerrilleros de ese bello pueblo que es Casares
que decidieron bajar hasta nuestra zona, para desde aquí pasar
a Tánger y cuando estaban en alta mar fueron envenenados y
tirados al agua. Qué final
tan trágico para quienes unas horas antes evitaron que en una
familia sufriera un secuestro y el consiguiente susto. ¿No
cree usted que habría que reflexionar antes de poner
calificativos hirientes a quienes como estos cuatros guerrilleros de
Casares impidieron que secuestraran a su paisano?. ¿No cree
usted que también habría que poner calificativos a
quienes no les importó tomar el dinero de los guerrilleros,
fuera de forma directa o indirecta, aun sabiendo que procedía
de los guerrilleros?. ¿Cómo llamaríamos a
éstos?. ¿No sería
mejor que nuestros jóvenes conocieran la historia de nuestro
país tal y como fue y que fuesen ellos quienes decidieran,
cuando la otra historia, la de quienes defendieron la Republica,
viera la luz sin ningún tipo de censura o influencia de
terceros? Entonces será cuando la democracia y la libertad
habrá triunfado. Por eso, Sr. Pérez de Vargas, hubo y
tiene que seguir habiendo “luchadores por la libertad”.
4) Respuesta de Pedro A. García: Profesor integrista difama a las víctimas de la
dictadura. "Luchadores por la libertad" "Que la guerra
civil y la atroz dictadura que padeció España en el siglo XX dejó graves
secuelas morales en nuestra sociedad es algo que observamos casi cada día.
La impunidad de los crímenes franquistas que ha acompañado la restauración
monárquica ha creado un clima que, favorece el ascenso del revisionismo y
artículos «Luchadores por la libertad», firmado por Alberto Pérez de Vargas
en el diario Europa Sur (21/07/05) es un buen ejemplo de la
degradación a la que hemos llegado. Una democracia no puede basarse en el
olvido de quienes lucharon por las libertades y mucho menos consentir que se
les difame, pero el triunfo fascista en 1939 y lo peculiar de la
«transición» permiten atacar impunemente a quienes lucharon en la
resistencia sin que pase nada. No se trata solamente de un problema de
ignorancia, sino de envilecimiento profundo de quien firma ese artículo tan
miserable, es la atrofia moral heredada de la dictadura la que lleva al
autor citado a olvidar a los verdugos, condenar a las víctimas y difamar a
quienes tuvieron el valor de entregar sus vidas en la lucha contra el
fascismo. Se nos dice que la resistencia antifranquista fue cosa de
criminales y que buena parte de ellos estaba compuesta por «comunistas»,
a los que tacha de enemigos de la libertad y la democracia. Todo ello se
envuelve en una supuesta defensa del liberalismo y la democracia,
enfrentadas a la «izquierda» por razones pretendidamente esenciales, de
incompatibilidad profunda a lo que parece. ¡Pobre liberalismo
español! ¡Pobre Rafael del Riego! ¡Pobre Constitución de Cádiz! Con
defensores como ese la tradición liberal democrática española nunca saldrá
adelante. ¿Habrá oído hablar esta liberal mente preclara de José de Maistre
o de Donoso Cortés? ¿No se da cuenta esta lumbrera democrática que la IIª
República y la Restauración de 1874 eran variantes del estado liberal
democrático que tenían mucho más que ver entre sí que cualquiera de los dos
con el Estado de matriz fascista que trajo la Guerra Civil? La dictadura y
sus crímenes, empezando por el golpe del 36 y la guerra emprendida contra
el pueblo español se pueden interpretar de diferentes formas, sin duda,
atendiendo a los diversos factores de su génesis, pero sin la menor duda
puede encontrarse en el discurso y en la práctica asesina de sus
instigadores el último acto de las luchas antiliberales y
antidemocráticas que asolaron el siglo XIX español. Y no es cuestión de
opiniones, se trata del discurso de hecho del régimen franquista, algo
fácilmente comprobable. Le molesta al profesor integrista que se
considere luchadores por la libertad a quienes combatieron el régimen
franquista en la resistencia. Primero, nos dice, por ser la propia
resistencia algo poco claro y poco menos que terrorista. Segundo, por ser
muchos de sus miembros comunistas. Lo único cierto de lo que afirma es esto
segundo. Ni una palabra, ni un esfuerzo contra la dictadura, lo único que
parece preocuparle es su personal cruzada. Olvida que los asesinos de la
República y su régimen constitucional fueron los nacionalistas españoles
integristas católicos y antidemócratas que perduraban en ciertas clases
sociales y en el seno del ejército, secundados por la variante hispana del
fascismo, la falange, minoritarios y con vocación terrorista, cuya principal
aportación a la historia de España es haber proporcionado un uniforme y una
mística a las cuadrillas de asesinos. En ese combate los comunistas
españoles se mantuvieron al lado de la República y su régimen
constitucional, no enfrente. El estado democrático moderno, de raíz
liberal constitucional, se forjó en las grandes revoluciones del siglo
XVIII, la democracia moderna no vino del cielo, salió adelante en medio de
la guerra y la revolución, la Bastilla fue asaltada y rodaron cabezas, sin
lucha nunca hubiera habido Derechos del hombre y del Ciudadano ¡no vinieron
por consenso!; las libertades, la misma idea de ciudadanía, se lograron en
duro combate. Ese liberalismo español del que se nos habla en el artículo
sufrió una reacción terrible. La ilusión de Cádiz, de esa Constitución
de 1812 de lograr una España moderna y constitucional repartida en
América y Europa, fue arrasada al regreso de Fernando VII. El combate
entre el proyecto liberal y la reacción integrista católica y
absolutista política ensangrentó nuestro país durante todo el siglo XIX
y constituye el elemento histórico que explica nuestro retraso y está
en la raíz de la Guerra Civil de 1936. Olvidar eso proclamándose
«liberal» nos demuestra lo superficial de la posición del autor, quien
en vez de reconocerse como franquista, se nos presenta como supuesto
demócrata. Si en la España de 1939, el sr. P de Vargas se hubiera
proclamado «liberal» y «demócrata» hubiera sido encarcelado y muy
posiblemente fusilado y tendríamos al sr. P. de Vargas en una fosa común
acompañado de anarquistas, comunistas y republicanos. La desmemoria
galopante y la tergiversación histórica franquista que la alimenta aun hoy
en día, pretenden hacer olvidar que el Golpe contra la República fue un
golpe antiliberal y antidemócrata en primer lugar, por definición, para
destruir la república y su proyecto democrático. Los criminales que
diseñaron el 18 de Julio y sostuvieron una guerra contra el pueblo español
con la ayuda de la Alemania nazi y del fascismo italiano, emplearon su
sangriento triunfo para fundar un régimen que hacía del antiliberalismo su
seña de identidad y de la democracia un delito. El planteamiento del sr. P.
de Vargas condena la resistencia antifranquista porque era poco democrática
para él...., estaba compuesta por izquierdistas y comunistas y ¡claro, nos
dice!, la izquierda no es «demócrata». ¿Quién es demócrata para este señor,
nos preguntamos? Para orientarse en la guerra civil española basta
con una pregunta: ¿en qué bando lucharon los nazis? Respuesta; en el bando
de los enemigos de la República. Es sencillo, incluso el sr. P. de Vargas
podría entenderlo. Puede discutirse si todos los antinazis son o no
demócratas, pero de lo que no cabe la menor duda es que a la hora de la
verdad nadie que se llame demócrata puede estar al lado de los
nazis. Pero en el artículo citado se dedica espacio sobre todo a combatir
las ideas de la izquierda. Es decir, el verdadero «demócrata», situado ante
el enfrentamiento «fascismo-antifascismo» lo que debe hacer es combatir
a los antifascistas. Curioso. La izquierda moderna nació con la
revolución francesa, y muy pronto, ya en el siglo XIX, la izquierda fue
la que denunció que con diferencias económicas injustas y con explotación
los derechos políticos se quedan en una declaración formal y que para que
los derechos humanos sean respetados hay que avanzar también en la senda de
la fraternidad y de la igualdad, no solamente en la de la libertad. Lo que
define el proyecto republicano en plenitud es lograr precisamente esa
tríada. No es fácil de lograr algo así, pero el socialismo y el comunismo
emprendieron su camino en el combate por la dignidad humana para lograr esa
plenitud; hoy sabemos con plena consciencia que la contradicción principal
es el control del poder, de someterlo a límites y a equilibrio, y la
izquierda es aquella posición que desea que eso se logre para asegurar la
supervivencia de la humanidad en paz y libertad ante el peligro de ser
sacrificada al interés privado de personas, grupos de interés o clases
sociales privilegiadas; el liberalismo contemporáneo, que olvida al ser
humano y es insensible a la explotación, no es precisamente el más indicado
para criticar nada. Como los comunistas franceses, belgas, italianos
y de otros países que libraron resistencia al fascismo, junto con personas
de todo credo y condición, los comunistas españoles que lucharon en la
resistencia en España dieron un formidable ejemplo de entrega y sacrificio.
Lo hicieron por las libertades de todos, como en Francia, como en Italia,
desde sus propias posiciones personales y de partido, pero con el
objetivo de derribar un régimen genocida, nacido del asesinato y
sostenido por la represión sobre el que el sr. P. de Vargas no nos dice
ni una palabra. En el fondo de artículos revisionistas como el titulado
«Luchadores por la libertad», lo que se encuentra es la justificación de
la dictadura y sus crímenes. Quienes pretenden criticar a la izquierda y al
tiempo no tienen una posición clara frente a la dictadura franquista no
tienen ningún crédito moral. Artículos como el citado son, sin embargo,
útiles para observar la línea de camuflaje que adopta el neofranquismo en el
siglo XXI. Algo hemos avanzado..., ¡¡ahora se nos presentan como
«liberales»!!"
5) Respuesta
de Floren
Dimas: "Resulta harto difícil creer que a estas alturas de la Historia de la
democracia española, barbaridades de este calibre sean sostenidas por un
profesor universitario, exhibiendo un absoluto desconocimiento sobre tema,
–única disculpa que pudiera eximirle de la pena de ser enviado a galeras
democráticas- pero al que le retira este beneficio su contumaz voluntad de
convertir en aserto histórico, las falsificaciones acuñadas por el franquismo
que le convierten en un curioso ejemplar de la fauna tardofranquista cuyas
tortuosas y calenturiantas meninges han sido capaces de encumbrarle a un título
académico, pero que no le han bastado para someterse al imperio de la ciencia
histórica y de todas las aportaciones habidas desde que el “caudillo” añorado de
este fascista sin complejos, decidió autoextinguirse para darnos la oportunidad
de saber qué fue y qué significo en realidad la Guerrilla antifranquista y los
guerrilleros. Pero a don Alberto no le di su caletre para tanto".
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