OPINIÓN

CON MOTIVO DEL CENTENARIO DEL SEVILLA FC
Por Juan Manuel Román García

Las fechas, sin saber por qué, marcan el destino de las personas, la muerte de un ser querido, el nacimiento de un hijo, una gran gesta.
Con siete años empezaba a coleccionar los primeros cromos de fútbol; por otra parte no teníamos muchas más posibilidades, en un pueblo donde el despegue económico no se notó hasta años después.
Por aquel entonces todos los chicos eran de equipos que paseaban sus glorias por Europa sin despeinarse, pero, hete aquí, que cayó en mis manos un cromo de un jugador,  Román. Para un chaval de mi edad ver su apellido codearse con los Hita, Isabelo, Santos, Achúcarro, Eloy, Lora, me llevó a preguntar a mi padre, buen lector de periódicos, de ahí sus conocimientos, pero negado para el fútbol, lo suyo eran los toros. Yo vi de chaval a lo más granado del panorama taurino de la época. Mi padre me llevó donde se veían los toros mejor,  con las piernas colgando -el que conociera la vieja plaza de toros de Ubrique, sabrá a lo que me refiero-; entre el toro y los aficionados no había más que una pared de dos metros y un fuerte alambre de acero, no existía el callejón, allí estaba yo. Bien, como decía,  pregunté a mi padre que si conocía a ese hombre. Él, con la socarronería que le caracterizaba, me dijo ‘sí, hombre, sí, ese es el primo Joaquín Román, que se fue a jugar al gran Sevilla C.F., que era como se llamaba entonces. Él no llegó a saber que aquel comentario impregnaría mi vida de un sentimiento de cariño hacía ese club, al que seguí y sigo con la ilusión de aquellos primeros años. La vida me lo quitó muy poco tiempo después de forma repentina. Román nunca fue familiar mío, pero no me importó esta mentira piadosa.
Hoy este club cumple su centenario. Fecha inolvidable para mí, por otra cuestión bien distinta, el destino quiso regalarme un 14 de octubre también con un hijo, por lo que como decía al principio hay fechas que te marcan y mi destino queda unido a esta entidad  ahora centenaria.
Parafraseando a Martin Luther King, “anoche tuve un sueño…”, este es ver la gesta inolvidable de nuestro Sevilla F.C. ganar un título que lo alce a los lugares que por historia y afición le corresponde, ser respetado, porque amado ya lo es -una legión de fieles lo siguen y lo seguirán-, porque esta nomenclatura tiene algo que te engancha. Si la pasión no tuviese nombre habría que ponerle Sevilla.
Por todo ello gracias y felicidades, que tu centenario solo sea la plataforma que se necesita para ser propulsado a los etéreos espacios y aunque nuestra galaxia está aquí, cruzando Eduardo Dato, nada menos, espero y es mi deseo que cumplas muchos más llenos de éxitos y también de pequeñas historias como la que acabo de contar, pues son esas las que hacen chicas las vitrinas del corazón. ¡¡¡Viva y Feliz Centenario Sevilla Fútbol Club!!!

[Escrito publicado en ‘Blanco y Rojo’ con motivo del centenario de SFC, 14 de octubre de 2005, en edición especial de 10.000 ejemplares la primera y 5.000 ejemplares la segunda tirada al día siguiente].

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LA UEFA
Por Jesús Reina Pardo
(Presidente de la Peña Sevillista de Ubrique)

Poco después de las once de la noche del pasado domingo, un clamor de satisfacción llenó el Paseo del Prado. Atrás quedaban muchos años de desengaños y sufrimientos motivado por el amor a unos colores, por el sentimiento blanquirrojo tan arraigado en este rincón de la sierra gaditana, clamor que se unía a las decenas de miles de aficionados, entre ellos muchos paisanos nuestros, que a esa misma hora celebraban el retorno de nuestro querido SEVILLA FÚTBOL CLUB al lugar que por historia y tradición le corresponde dentro del fútbol patrio.

No fue un partido bonito. Bronco, áspero, con unos navarros que parecían estar jugándose la propia existencia del Club, hasta que ese morenito, invención de Caparrós y Monchi, nos trasladó hasta las mismas puertas de la Gloria. ¡¡¡GOOOL...!!! de Baptista. La PEÑA, y digo bien, la PEÑA con mayúsculas saltó al unísono, con una exclamación de júbilo que se elevó hasta lo más alto de los riscos de nuestra Serranía. Gol del Sevilla Fútbol Club. Y de ahí al pitido final, nervios, rostros ansiosos, indignación por las marrullerías de los pamplonicas y el espectáculo bochornoso de la tangana final. Por cierto, una vez más nuestro capitán fue víctima de su fama. Además de ser agredido, fue otra vez expulsado. Pero nada de eso importaba ya. “Pablo Alfaro es nuestro líder”.  Final del partido. Nuevamente los chicos de Nervión pasearán el escudo del SEVILLA FÚTBOL CLUB por los campos de Europa. ¡Cuánta angustia y sinsabores por fin liberados! La Peña estalló con un grito de SEVILLA, SEVILLA. Atrás quedaban años de penurias deportivas y económicas. Pero no hay mal que por bien no venga. El SEVILLA, nuestro SEVILLA, mi SEVILLA ha renacido de sus cenizas como el Ave Fénix. Caras de satisfacción, abrazos, gritos, hermanamiento y complicidad entre todos los buenos sevillistas que abarrotaban la sede de la PEÑA. Taponazos al aire del espumoso cava simbolizando el corazón blanquirrojo ubriqueño, saltando de gozo, y en la calle una traca impresionante anunciando a los cuatro puntos cardinales de nuestro pueblo que en Ubrique: ¡¡SE NOTA, SE SIENTE, EL SEVILLA ESTÁ PRESENTE!!

Pero todo esto ya es historia. Feliz, emocionante, pero historia. Ahora nos queda confiar que los capitanes de la nave sevillista sigan con rumbo firme, hasta desembarcar el año que viene en el Centenario de nuestro amado Club, haciendo que este logro no sea más que un preludio de la llegada de tiempos mejores cargados de éxitos, tanto para el Club de nuestros amores como para nuestra querida Peña, referente sin duda en todos los sentidos de la vertebración social de nuestra población.

Desde mi puesto de responsabilidad, mi más sincera ¡¡ENHORABUENA!! a toda la familia sevillista. Que se sientan aún más orgullosos de lucir esos colores blanquirrojos, transmitidos por generaciones de padres a hijos, y que como siempre, sepamos ser tan generosos en la victoria como orgullosos en las derrotas. Y citarlos una vez más, para darnos ese efusivo abrazo entre todos nosotros, para el próximo almuerzo campestre del próximo sábado, día 5 de Junio. Gracias a todos ellos, y una vez más, ¡¡ENHORABUENA!!.

            ¡¡VIVA EL SEVILLA FÚTBOL CLUB!!

Mayo de 2004

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