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PREGÓN
PRONUNCIADO POR MONCHI EN LA PEÑA SEVILLISTA DE UBRIQUE EL
VIERNES 27 DE FEBRERO DE 2004
¡"Mu" buenas noches tengan
todos ustedes, Ubriqueños, gaditanos, sevillistas todos! Cuando hace un mes y medio recibí la llamada de mi amigo Jesús
Reina anunciándome la intención de la directiva de esta Peña amiga de que
pregonara en versión rojiblanca de
Nervión la llegada del Carnaval a tierras ubriqueñas, estuve tentado varias
veces de rechazar tamaño honor por lo grande de la empresa para un novato en
estos menesteres, pero a la vez algo en mi interior ( ese algo chirigotero que
existe dentro de mi desde que mis padres me engendraron) me animaba a aceptar
el envite, liarme la manta a la cabeza
e intentar sacar adelante el examen. Tras esa lucha interna, aquí estoy hoy,
fiel a la cita con el sevillismo de Ubrique, como si estuviera en mi casa, pero
eso si con los mismos nervios que el debutante que se enfunda por primera vez
la camiseta blanca en nuestro Estadio de Nervión, o como el matador que toma la
alternativa en la Maestranza un domingo de Resurrección compartiendo cartel con
Curro y Morante ( que penan que sean béticos). Si, aquí estoy con mis
recuerdos y mi palabra, mi pasado y mi presente como únicos compañeros de
viaje, para intentar que durante unos minutos nos impregnemos todos los
presentes de Carnaval y de Sevillismo a
partes iguales. Mi
primera intención era presentarme y así, robarles unas líneas al Pregón, que
como comprenderéis y por mi inexperiencia en estas lides a estas altura del
acto me sobran unas cuantas, pero creo que la mayoría de los que estáis aquí
hoy, ya me conocéis, así que mejor ahorrarnos las presentaciones, afrontar con
entereza el “partido”, jugar al ataque y comenzar a pregonar vuestro carnaval
rojiblanco. No se si será mucho barco para tan poco Capitán, pero intentaré
responder a la confianza que cuando decidisteis mi nominación depositasteis en
mi ¡Que Dios reparta suerte! Y vuestra
patrona, Nuestra Señora de Los Remedios me ampare. Comenzaré,
y como no podía ser de otro modo,
empezaré dando las gracias a la Junta directiva de nuestra querida peña
por haberme dado la posibilidad de estar aquí hoy con vosotros sintiéndome un
ubriqueño más y haciéndome participe de vuestro día grande y no sólo participe
sino primera espada de esta Corrida, artista principal de vuestra Fiesta,
reinando durante unos instantes en vuestro Reino serrano, pero sobretodo
dejándo que me impregne hasta quedar extasiado de carnaval y de sevillismo emborrachándome de mis dos
grandes pasiones, mi SEVILLA, ¿Hay algo más grande en el mundo que ser
sevillista? Y el CARNAVAL. ¡ Bendita
locura la que cada Febrero nubla mi mente! Y debo decir
que este quinto Pregón, va a tener que esforzarse para poder estar a la altura
de los anteriores porque Jesús, Vicente, Luis Miguel y “ el Pepete”, aquellos
que me antecedieron en tamaño honor, pusieron el listón muy alto ¡Cuánto arte y
cariño repartisteis en vuestros pregones! ¡Que fácil es decir las cosas cuando
se dicen desde el amor y el cariño hacia algo! Me alegro por vosotros, pero me
da pena por mi, porque por mil días que aquí estuviera nunca podré trasmitir lo
que siento con la pasión y vehemencia que vosotros pusisteis en vuestra
alocución, lo único que os pido es que me permitáis desde esta privilegiada
posición en la que esta noche me encuentro os brinde un pequeño homenaje, pidiendo
a todos los presentes un aplauso lleno de agradecimiento hacia vosotros, santo
y seña del Carnaval de Ubrique. Hablemos de
Carnaval, de este Carnaval que yo mamé desde pequeño, allí donde nací en La
Pastora, barrio carnavalero de mi querido pueblo San Fernando, La Isla de León,
y fruto de la osadía que esta noche impera en mi interior dejarme dedicar unos
pocos versosm a nuestras dos poblaciones hermanas.
Tú, Ubrique, pueblo blanco de cal serrano y
moro El, San Fernando, blanco también aunque de sal marinero y romano Hijos los dos de una misma madre A uno lo tuvo al pie de una montaña Al otro lo dio a luz a la verita del mar.
Mis primeros recuerdos carnavaleros son de mi madre
cosiendo el disfraz que iba a lucir el Domingo de Carnaval con sus amigos en la
Plaza, y yo llorando porque mi presencia en esa chirigota familiar estaba
vedada por cuestiones de edad, pero prometiéndome a mi mismo que para el año
que viene ya iba a ser grande. También de esos primeros años me vienen sonidos
de una radio, una radio vieja de mi
abuela, alrededor de la cual nos juntábamos con el lindo pretexto de
escuchar unos tangos añejos del recién creado Coro de la Peña de Los
Dedocratas, ¡Que tango el de Los Liberales! algún pasodoble bien cantado y
mejor escrito de Pedro Romero ¡ Pregones y Navegantes Gaditanos ¡Ahí va eso! y
Antoñito Martín ¡ Angeles y Demonios y
Charlatanes de feria, tampoco se quedan atrás; los cuplés picantes de
Juan Ponce, ¡quién no se acuerda de aquellos Monos Sinvergüenzas¡ y de mi paisano Juan Rivero, con los niños
probetas, inventores del ¡ Que bonito, que bonito...y la antológica Los
pollitos de mi Compare; y alguna que otra parodia del Masa y del Peña en
cuartetos tan afamados como Grandes Relatos y la Boda del Siglo. Con esos
ingredientes se fue cocinando en mi interior una pasión, que luego fue devoción, por el Carnaval, ya
no había Febrero en el que no me disfrazara y acudiera a los ensayos de las
agrupaciones, ya no había cassette de Carnaval que tras ardua lucha con mi
Padre no pasará formar parte de mi incipiente audioteca del Carnaval, ya no
había letra que no me aprendiera para después cantar con mis amigos en
cualquier esquina, retándonos una a otro para ver quién se sabía mas letrillas
de Carnaval, para así impresionar a las niñas del barrio. Así, el Carnaval se
introdujo dentro de mi, como un veneno,¡bendito veneno!, que se fue apoderando
de mi ser, comiéndome por dentro, hasta el punto que todo el año pasó a ser
Febrero, y sea cual fuera la época del año el Carnaval permanecía vivo en cualquier
ámbito de mi vida. Y cuanto mas lo vivía y más me introducía en él, mas loco me
volvía por él ¿ Que tienes Febrero, que
cuanto más te conozco más te quiero? ¿Por qué quién te disfruta una vez, ya no
te olvida en toda la vida? Ya más
mayor cuando el fútbol paso de ser un hobby a ser mi profesión, primero en el
equipo de mi pueblo, el C.D. San Fernando, y luego en nuestro Sevilla F.C., la
afición a esta bendita droga que es el Carnaval, y a pesar de la distancia, no
sólo no disminuyó sino que se acrecentó, convirtiéndose en un reto, a veces en una obsesión, el no
faltar, cada vez que Febrero asomaba por el calendario, y los cuplés y
pasodobles ocupaban el sitio de los villancicos, a mi cita con el Falla, con
los carruseles de Coros, o con los concursos en los tablaos, en definitiva a mi
cita con Don Carnal. Y aunque me imagino que todos los que esta noche nos acompañan saben lo que
significa y es el Carnaval, por si hay algún despistado decirle que esta fiesta
pagana, llamada Carnaval, se identifica
con el momento donde la libertad es llevada a su máxima expresión ( no
confundir libertad con libertinaje), donde el pueblo repasa con sintaxis
extrema todo lo ocurrido durante el año, convirtiéndose en periodista infalible
en busca de la noticia, momento en el que la luz y el taquibrafo adquieren
verdadero protagonismo, sin cortapisas ni censuras, por eso se relaciona a
Cádiz, con la cuna de la libertad y de
los derechos sociales. Pero a la vez, el Carnaval es una fiesta anticlasista,
es decir que no distingue clases sociales, se disfraza el pudiente y el no
pudiente, canta el rico y canta el pobre, disfruta el acomodado y el pobre, en
Carnaval todos somos iguales y todos nos mezclamos, convirtiendo la calle en la
casa de todos. Eso y mucho más es el
Carnaval, todo lo que uno pueda pensar cabe en el Carnaval, pues por ello en su
raiz más clásica representa el triunfo de la carne sobre lo etéreo, la victoria
de Don Carnal sobre Doña Cuaresma. Pero estando donde estamos no puedo dejar
pasar la oportunidad de dedicarle unas palabras a lo que nos une todo el año,
el amor a uno colores y a un escudo. Permitirme que durante unos cuanto
renglones el fútbol le quite protagonismo al Carnaval y os diga lo inmensamente
afortunado que me siento de compartir con vosotros esta otra pasión, esta otra
devoción, este otro sentimiento, el
sevillismo, una religión, una manera de ser, una filosofía de vida, porque ser
del Madrid o del Barcelona es cualquiera, lo bonito es ser rebelde, y revelarse
contra las normas, cambiar el paso, eso es ser sevillista, amar unos colores
por encima de campeonatos y trofeos, por encima de palmares mas o menos
adulterados, por encima de regímenes talibanes fieles a la voz de un amo.
Nosotros somos historias individuales de amor a unos colores, cada una con un
principio, pero todas con un mismo final, el Club de Nervión, y todas juntas,
cada una de esas historias, suman ya casi 100 años. Trasmitir ese cariño a
vuestros hijos para que esta tradición palangana perdure con el paso del tiempo
y que en esta peña la llama rojiblanca siga tan viva como hasta ahora, a pesar
de los kilómetros y los desengaños. Bueno cerrado el paréntesis futbolero retomemos el
discurso carnavalero para permitirme que desde el papel que hoy habéis querido que represente, dé mi más sincera enhorabuena a todos los
que desde esta querida peña hacéis cada año posible que el fuego del Carnaval
de Ubrique siga vivo con más fuerza año tras año, que el actual supere al
anterior pero sea superado por el siguiente, y es que con entidades como la
vuestra y con gente como vosotros cualquier sueño se puede hacer realidad, y
cualquier cosa que os propongáis saldrá adelante. Yo puedo decir sin rubor
ninguno que no conocía sobre el terreno este Carnaval, sabía lo que mis amigos
Jesús y Juan Manuel me habían contado, lo que había leído para prepararme este
Pregón, pero puedo deciros sin temor a equivocarme que la ilusión y el sentir
carnavalero que veo hoy aquí me esta contagiando, y estoy pensando que a partir
de este año, y para años venideros mi presencia en vuestra fiesta se va a
convertir en obligación, y tendré que buscar una excusa para serle infiel,
aunque sólo sea por un día a Cádiz, y , se que ella lo comprenderá, y no le
importará que para ese día me empadrone en vuestro pueblo, para sentirme como
un habitante más de este bello pueblo y me mezcle con vosotros en vuestras
calles y en vuestros rincones. Y cuando este sucedáneo de Pregón esta enfilando su
recta final dejarme que os pida perdón, porque estoy seguro que os hubiera
gustado que esta atrevida alocución
hubiese estado bañado de anécdotas carnavaleras locales y que como en
años anteriores lo hubiera dado alguien
nacido al cobijo de vuestro pueblo, y que os hubiera hablado de vuestras cosas,
pero me ha tocado a mí, y esta noche aquí no se ha hablado ni del Obispo, ni
del Pepin el de las cuatro esquinas, ni de Mario, ni de las buenas chirigotas
que ha sacado el Sioro, ni de las papas aliñas de esta peña, ni de la mejilloná
de la Barriada Andalucía, ni de la morcillá del Bar Higueral...etc, en
definitiva, de todos esos personajes que
con su trabajo y dedicación han hecho grande vuestro Carnaval, pero creo
que de haberme atrevido a hablar de algo que no conozco os hubiera traicionado,
porque ¿Cómo osar a colarme sin haber sido invitado en algo que es vuestro y
solo vuestro? En algo que vosotros habéis ido criando, en algo que sólo
vosotros habéis visto crecer, con vuestras anécdotas, con vuestras coplillas,
con vuestros festejos...¿Quién mejor que ustedes para contar los interiores y
entresijos de vuestro Carnaval? Por tanto no he querido colarme de rondón y
traicionar a quienes depositaron en mi, la confianza de abrir esta Fiesta
Popular y así, lo único que he
intentado en estas atrevidas y osadas letras, escritas con mucho corazón y poca cabeza, es, haceros
participe de lo que el Carnaval supone para este humilde servidor de la causa
rojiblanca. Compartir con vosotros mis
vivencias y recuerdos carnavaleros, mi sentir sevillista, mi pasión rojiblanca,
mi locura chirigotera, lo que es mío y de lo que además, presumo con orgullo,
lo que mamé de mis padres y lo que ahora quiero que María y Ale, mi gordo
y mi gorda, mis hijos, mis más preciados trofeos también mamen. No os aburro
más, que mis palabras dejen paso a las coplillas de las chirigotas y de las
comparsas. Os dejo que disfrutéis en vuestros rincones, en esos que vosotros
conocéis mejor que nadie, que
disfrutéis de vuestro Carnaval, que nada, ni nadie os lo impida. Gozar de ese
Carnaval, el que es para vosotros el
mejor Carnaval del mundo, y repudiar a quién os quiera hacer cambiar de
opinión, defender con orgullo lo vuestro e intentar que esta bonita tradición
perdure de generación en generación y que Ubrique y el Carnaval vivan un
noviazgo eterno. ¡Viva la Peña sevillista de Ubrique.! ¡Viva el Sevilla F.C.! ¡Y viva el Carnaval de Ubrique!.
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