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Seguridad en la Sierra
Seguridad por radio en la montaña.
Publicado en Benamahoma, El Bosque, Grazalema, Prado del Rey, Sierra, Ubrique

‘José Vázquez, in memoriam’, por Jesús Román

Jesús Román Román
Arqueólogo (Asociación Papeles de Historia)

Jose Vazquez, en 2004.

José Vazquez.

Ha fallecido José Vázquez Jiménez. Contribuyó, con su memoria, a recuperar los cuerpos de las personas asesinadas por los fascistas y enterradas en el cementerio de El Bosque.

Se nos ha ido un viejo amigo, se nos ha ido Pepe Vázquez. Le quedaban apenas días para cumplir 100 años pero el pasado 10 de diciembre, por la mañana, su corazón dejó de latir para siempre rodeado de sus seres queridos.
Pepe Vázquez nació en El Bosque (Cádiz) un frío 28 de diciembre de 1912. Hijo de José Vázquez Damín, natural de Villamartín, y Rafaela Jiménez Oliva, natural de El Bosque, fue el cuarto de cinco hermanos (Atanasio, Antonio, María, el propio José y Rafaela).
Trabajador desde pequeño, ocupó a lo largo de su vida diferentes oficios: jornalero, peón, encargado del Molino de Aceite… Su vida estuvo marcada por la Guerra Civil. Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 su pueblo natal, El Bosque, quedó sometido a las fuerzas golpistas. Parte de la población pudo huir, pero la que quedó, “porque nada debían de temer”, sufrieron diferentes formas de represión: desde la eliminación física hasta la represión económica.

A Pepe, con sólo 23 años, los falangistas le obligaron, como una forma de represión, a excavar una serie de fosas en el cementerio de El Bosque y enterrar en ellas a personas asesinadas por los golpistas. Estas personas asesinadas eran naturales de los pueblos vecinos de Ubrique, Benamahoma, Grazalema y Prado del Rey.
Pepe fue un testigo fundamental de los crímenes cometidos por los fascistas en esta parte de la Sierra de Cádiz y 68 años después, en 2004, ayudó a los familiares a localizar a sus seres queridos. Pepe abrió su memoria silenciada durante décadas y los familiares de las personas que tuvo que enterrar cerraron un duelo que duraba ya demasiado tiempo.
Después le tocó integrarse, obligatoriamente, en el ejercito sublevado, actuando en los frentes de Córdoba y Extremadura, sirviendo en el regimiento de Infantería nº 33 de Cádiz. Una vez terminada la Guerra, volvió a su pueblo natal. Más tarde contrajo matrimonio con Josefa Gallardo Olmo con la que tuvo 5 hijos de los que viven cuatro: Rafaela, Pepa, Paquita y José Antonio.
Pepe fue un trabajador incansable que sacó adelante a su gran prole, una persona muy querida y respetada por sus hijos y nietos pero también por sus vecinos.
Que la tierra te sea leve, viejo amigo.

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