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Turismo cultural
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Seguridad en la Sierra
Seguridad por radio en la montaña.

El tiempo detenido

Panorámica desde el Puerto del Boyar

Panorámica desde el Puerto del Boyar (Foto: JUANDE)

Por Fernando Sígler
Cuenta la tradición que la serranía de Ronda dio cobijo durante mucho tiempo a una de las figuras más representativas del pasado andaluz. El contrabandista, personaje con el que han sido asociaos los paisajes escarpados de este sector occidental de las cordilleras subbéticas, hizo de su actividad clandestina, desarrollada en la ruta que partía de la colonia británica de Gribraltar, un modus vivendi forjado en la leyenda. También estas montañas sirvieron de refugio a bandoleros de principios del siglo XIX que pusieron en jaque a las tropas realistas de entonces.
Las estampas románticas han legado aquella imagen de un mundo que se perdió en el tiempo. Pero el tiempo parece haberse detenido en esta serranía. Una reliquia de la Era Terciaria se erige en el símbolo del Parque Natural de la Sierra de Grazalema: el pinsapo. Este abeto endémico, verdadero fósil viviente prácticamente desconocido en el resto del mundo (otras especies del mismo género se dan en los Pirineos y en el Norte y Este de Europa), se desarrolla en umbría, en una zona de unas 400 hectáreas de la Sierra del Pinar situada entre 1.000 y 1.500 metros sobre el nivel del mar. Esta joya botánica es uno de los múltiples atractivos que encierra este espacio protegido.
El Parque Natural de la Sierra de Grazalema es una de las extensiones de mayor valor ecológico de Andalucía. Declarado en 1977 Reserva de la Biosfera por la UNESCO, se extiende por trece términos municipales, de los que ocho son de la zona nordeste de la provincia de Cádiz (Benaocaz, El Bosque, El Gastor, Grazalema con su pedanía Benamahoma, Prado del Rey, Ubrique, Villaluenga del Rosario y Zahara de la Sierra) y cinco del sector occidental de la de Málaga (Benaoján, Cortes de la Frontera, Jimera de Líbar, Montejaque y Ronda). De una superficie de 51.695 hectáreas, el Parque está a una altitud sobre el nivel del mar que oscila entre los 250 y los 1.654 metros.
Muchas personas se sorprenden al saber que el interior del Parque alcanza la media pluviométrica más elevada de España (2.200 litros por metro cuadrado en el municipio de Grazalema, que está a 823 metros de altitud, y hasta 4.000 litros en las cimas). La causa de este sorprendente dato radica en su microclima especial, originado por la descarga del agua que se condensa al enfriarse por elevación los vientos húmedos procedentes del Atlántico tras chocar con estas montañas.
Una imagen también llamativa de estos parajes del Sur peninsular es la nieve que cada invierno cubre de blanco los puntos más altos (el Pico del Torreón de la Sierra del Pinar, de 1.654 metros de altitud; el Puerto de las Palomas, de 1.357, y el Puerto del Boyar, de 1.103). En medio de una vegetación mediterránea, con alcornoques, encinas, quejigos y bosques de ribera, y una fauna en la que destacan la cabra montés, el ciervo y el corzo, junto con depredadores como el meloncillo, la nutria común, el zorro y la jineta, y rapaces como el buitre común, el alimoche, el águila pescadora y el águila real, este Parque alberga unos parajes insólitos especialmente protegidos dado su alto valor naturalístico. Éstos se encuentran en el área de reserva, que ocupa unas 3.000 hectáreas y en la que se encuentra el bosque de pinsapos y donde tiene su hábitat una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa. El acceso a esta zona de especial protección se reserva, en general, a científicos, educadores y escolares. También se permiten aquí las actividades turísticas y recreativas pero siempre bajo estrictos controles. Son cuatro los senderos que conducen al área de reserva: los de El Torreón, Garganta Verde, Pinsapar y Llano del Revés. Por los dos primeros puede acceder un máximo de 30 personas diarias, mientras que a través de los dos últimos se permite el paso a 60 personas al día, siempre previo permiso oficial que se concede en el Centro de Visitantes ubicado en el municipio de El Bosque.
Hay períodos, además, en que los visitantes autorizados están obligados a hacer su recorrido acompañados de guías oficiales: de enero a junio en la Garganta Verde (para evitar las molestias a los buitres en su época de nidificación y cría) y de junio a otoño en El Torreón, Pinsapar y Llano del Revés (para evitar los peligros de incendios). Merecen ser visitados especialmente los parajes de la Gargante Verde por sus paredes totalmente verticales que se estrechan hasta llegar a la Ermita de la Garganta, poblada de formaciones milenarias de sugestivas formas coloreadas y cuyo cauce cae en cascada a varios metros de altura, y el Puerto de los Acebuches, desde el que se divisa una espléndida panorámica. Fuera de este área de reserva resulta impresionante la Manga de Villaluenga, un corredor de seis kilómetros encajado entre altas montañas.

Salto del Cabrero

Salto del Cabrero (Foto: JUANDE)

Son numerosas las rutas fijadas a través de las cuales pueden apreciarse los encantos del Parque Natural de la Sierra de Grazalema fuera del área de reserva. Cabe destacar la que une El Bosque con Benamahoma por el río Majaceite; los Llanos y Simas del Republicano, extrañas superficies llanas rodeadas de cotas de más de mil metros de altura situadas en el término de Villaluenga; la subida al Cao, cumbre de casi 1.400 metros que sirve de protección del pueblo de Benaocaz.; y el trayecto entre el cortijo de Líbar y Montejaque, entre otros muchos. Recientemente, además, se ha señalizado la GR7 (Gran Ruta 7), que cruza el Parque por la antigua calzada romana de Ubrique a Benaocaz y continúa hacia el Norte.
El Parque destaca también por sus cuevas y simas, donde se practica la espeleología. Cabe mencionar las simas de Villaluenga y la del Cabo de Ronda, las cuevas del Hundidero (cerca de Montejaque) -verdadero complejo subterráneo que da entrada al río Gaduares, que discurre varios kilómetros bajo tierra hasta desembocar en el río Guadiaro a través de otra famosa cueva, la del Gato- y la Cueva de la Pileta (en el término de Benaoján), que recoge una de las muestras más destacadas de pintura prehistórica del país, conserva un grupo estalagmítico elevado en la llamada Sala del Castillo y posee en el Salón del Lago un acuífero de extraordinarias dimensiones. Pese a todas las medidas de protección mencionadas, en el Parque se pueden practicar numerosas actividades recreativas: senderismo, escalada, rutas a caballo o bicicleta, espeleología, piragüismo, ala delta y parapente.
Para el recién llegado resulta conveniente informarse previamente en los puntos de recepción e interpretación de que dispone el Parque (en El Bosque, Cortes, Grazalema y Zahara) sobre los lugares que desee recorrer o las actividades que tenga intención de practicar Y para conocer con mayor profundidad todos los atractivos de este territorio privilegiado es imprescindible acudir a sus museos y centros de visita. Para grupos escolares son idóneas las dos Aulas de la Naturaleza con que cuenta el Parque (El Higuerón de Tavizna, en montes de propios de Ubrique dentro del término de Benaocaz, y Benaoján).
Un centro de visita de interés en el que se aúnan la riqueza vegetal, el estudio de la Botánica y la práctica pedagógica lo constituye el Jardín Botánico “El Castillejo”. Instalado en el municipio de El Bosque, recoge muestras reales de las especies vegetales más representativas desarrolladas en los principales ecosistemas del Parque Natural de la Sierra de Grazalema. La concepción de este centro de visita permite hacer recorridos de paseo mientras se contempla la variedad vegetal que se genera en este entorno protegido. Su visita sirve asimismo para la puesta en práctica de planes educativos enfocados hacia la conservación de la flora, la recuperación de especies en peligro y la investigación. Museos que ayudan a comprender la forma de vida tradicional en esta zona y su riqueza natural son el Museo del Agua de Benamahoma, el Ecomuseo Histórico de Benaocaz y el Museo de Costumbres Populares de El Gastor. El primero de ellos, ubicado en un antiguo molino junto al río Majaceite, es un eficaz testimonio de los usos que el hombre de la Sierra gaditana ha dado al líquido elemento desde la prehistoria hasta nuestros días.

El Rano, en las afueras de Ubrique

El Rano, en las afueras de Ubrique (Foto: JUANDE)

No hay que olvidar que esta comarca es cabecera de los cursos fluviales de la cuenca del Guadalete y lugar estratégico para la captación de recursos hídricos con los que se abastece a gran parte de la provincia de Cádiz. Bajo el lema “El hombre y la Sierra. Un recorrido por la historia“, el Ecomuseo Histórico de Benaocaz ofrece una idea contextualizada de los yacimientos de la Sierra dentro del conjunto peninsular con la localización de los 64 puntos concretos de la comarca donde han aparecido vestigios de épocas prehistóricas, y explica la importanca de la “frontera” cristiano-musulmana de esta zona en la Edad Media y, en la Edad Moderna, el señorío de las Siete Villas de la Casa de Arcos (de cuya repoblación se cumple este año precisamente el V centenario). A la memoria del más famoso bandolero de la España de principios del siglo XIX, José María el Tempranillo, está dedicado el Museo de Usos y Costumbres Populares de El Gastor. Ubicado junto al Ayuntamiento, en la casa de la que fue su novia y amante, este cuidado museo conserva el sabor de las edificaciones tradicionales andaluzas. Este amplio habitáculo, de dos plantas, sirvió al Tempranillo de refugio y descanso. Aquí pasaba largas temporadas, durante el tiempo en que hacía una pausa en su singular vida de correrías y persecuciones. Respetuosamente restaurado, el inmueble recrea la decoración y el mobiliario de la época, y todo él constituye un expositor de objetos, herramientas y utensilios antiguos que han formado parte de la vida de los habitantes de este pueblo.
La Ruta Arqueológica de los Pueblos Blancos es el último periplo cultural de obligada visita para quienes acudan al Parque de Grazalema. Esta zona cuenta con un rico conjunto de yacimientos datados desde la Prehistoria hasta la Edad Media. Existe una ruta de construcciones megalíticas (entre las que cabe aludir al dolmen del Gigante en los límites de El Gastor y Ronda), otra de ciudades romanas (entre las que destacan ‘Iptuci’ en Prado del Rey y ‘Ocuri’ en Ubrique, junto con la calzada de Ubrique-Benaocaz y la de Villaluenga) y otra de la ‘frontera’ (como la Villa Medieval de Zahara de la Sierra).

DATOS:

  • Figuras jurídicas: Reserva de la Biosfera, UNESCO, 1977; Declarado Parque Natural en 1984 (decreto 316/1984 de 18 de diciembre).
  • Superficie: 51.695 hectáreas.
  • Situación: Zona noreste de Cádiz (términos de Benaocaz, El Bosque, El Gastor, Grazalema con su pedanía Benamahoma, Prado del Rey, Ubrique, Villaluenga del Rosario y Zahara de la Sierra) y zona occidental de Málaga (términos de Benaoján, Cortes de la Frontera, Jimera de Líbar, Montejaque y Ronda).
  • Accesos: Aeropuertos más cercanos: Jerez, Málaga y Sevilla; ferrocarril Algeciras-Ronda, con paradas en Estación de Cortes, Jimera de Líbar, Montejaque y Ronda; carretera: A-382 (Jerez-Antequera), A-376 (Sevilla-Ronda), A-372 (Arcos-Ronda) y A-373 (Villamartín-Gaucín).
  • Gastronomía: Revueltos de espárragos y tagarninas, truchas, chacinas, sopas de Grazalema y Villaluenga, cabrito al horno, quesos de cabra y oveja, migas cocidas. Repostería: huevos nevados, suspiros, tortas de manteca y de chicharrones, amarguillos de almendra y cubiletes de Grazalema.
  • Artesanía: queso artesanal de Villaluenga, aceite de acebuchina de Prado del Rey, miel, cestería, mantas de Grazalema, marroquinería de Ubrique, gaita gastoreña de El Gastor.
  • Parajes: Pinsapar, Garganta Verde, Puerto de los Acebuches, Manga de Villaluenga.
  • Rutas: Garganta Verde, Torreón, Llano del Revés, río Majaceite entre Benamahoma y El Bosque, Llanos del Republicano, Subida al Cao, GR7, Líbar-Montejaque.
  • Museos y centros de visita: Museo del Agua de Benamahoma, Museo Etnohistórico de Benaocaz, Museo de Usos y Costumbres Populares de El Gastor, Jardín Botánico El Castillejo de El Bosque, Aulas de la Naturaleza de El Higuerón y Benaoján, Ruta Arqueológica de los Pueblos Blancos, centros de recepción, interpretación e información de El Bosque, Grazalema, Zahara de la Sierra y Cortes de la Frontera.
  • Fiestas: Procesión de San Blas de Benaocaz (3 de febrero); Crujida de los Gamones de Ubrique (3 de mayo); Corpus de Zahara y El Gastor (mediados de junio), moros y cristianos de Benamahoma (primer fin de semana de agosto); toro de cuerda de Villaluenga y Grazalema (agosto).

(Artículo publicado en ABC, suplemento de turismo, el 29 de junio de 2001)

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